En Rosario, con el ambiente festivo de fin de año asomando, circulan versiones sobre una posible visita de Mauro Icardi a la ciudad durante su estadía en Argentina. El motivo sería un encuentro con su padre, Juan Icardi, en busca de un reencuentro familiar que para algunos parece factible y para otros, improbable.
Si llegara a producirse, el encuentro tendría un fuerte valor simbólico. Juan espera con cautela la posibilidad de acercarse a su hijo, cuya vida personal ha tenido gran repercusión pública. Desde el último encuentro en enero, cuando Mauro presentó a la China Suárez, no hubo constancia de un nuevo acercamiento. Mientras tanto, Juan ha ganado visibilidad pública en Rosario y aparece en posteos de distintos comercios locales.
Rosario ya fue escenario de tensiones y de intentos de acercamiento entre los miembros de la familia Icardi. Entre los seis hermanos que comparten padre, las distancias no son sólo físicas: también hay desencuentros y resentimientos que se muestran en redes sociales y en la convivencia familiar.
En este entramado, Wanda Nara ocupa un lugar central que polariza posiciones. A pesar de los altibajos en su relación con Mauro, mantuvo un vínculo con la familia rosarina —incluyendo a Juan, a la hermana Aldana y al hermano Juan Jesús— y realizó visitas a la ciudad acompañada por sus hijas. Esas visitas generaron opiniones encontradas entre quienes la recibieron con cordialidad y quienes las rechazaron.
La tensión se hizo visible en agosto, durante el festejo de los 15 años de Zaira, sobrina de Mauro. Wanda fue una de las figuras de la noche, pero la controversia vino por una publicación del tío Carlos Ismael: compartió una foto con Wanda y la acompañó con la frase “Mi sobrina favorita”. Ese comentario fue interpretado por muchos como una preferencia hacia Wanda y una alusión a la China Suárez.
El gesto de Carlos Ismael reavivó debates entre los invitados y en redes sobre las lealtades familiares. Algunos recordaron que, en enero, Mauro había presentado a la China Suárez a su familia en Rosario, pero ese gesto no alcanzó para cerrar la distancia con su padre, que dejó en claro la frialdad de la relación.
Desde España, otros hermanos del futbolista expresaron posiciones opuestas. Guido e Ivana Icardi, que viven allí, han manifestado rechazo hacia Wanda: Guido celebró públicamente la separación entre Mauro y ella y Ivana se manifestó abiertamente a favor de la China Suárez.
Así, la familia aparece dividida en dos bloques: quienes mantienen cercanía con Wanda Nara y quienes apoyan a la China Suárez y rechazan a la empresaria mediática. En el medio están Mauro, intentando conciliar deseos y heridas, y Juan, que reconoce la distancia existente pese a las presentaciones formales de las parejas.
El desenlace es incierto. Las últimas visitas de Wanda a Rosario no han resuelto las tensiones y queda la pregunta de si las fiestas de fin de año serán la oportunidad para un acercamiento entre Mauro y su padre o si habrá nuevos desencuentros amplificados por las redes. En la dinámica familiar y pública que rodea a los Icardi, cada gesto y cada publicación puede modificar rápidamente la percepción pública y el rumbo de las relaciones internas.


