Uma Thurman y Quentin Tarantino fueron durante años un binomio creativo influyente en el cine contemporáneo. Sin embargo, aquella asociación quedó marcada por un accidente durante el rodaje de Kill Bill que pudo haber tenido consecuencias graves y que dañó la confianza entre ambos.
Cuando Kill Bill: Volume 1 llegó a los cines en octubre de 2003, Thurman ya era una actriz conocida por su trabajo anterior, especialmente por Pulp Fiction (1994), que la consolidó como la musa de Tarantino y le valió una nominación al Oscar. Kill Bill, sin embargo, cambió su trayectoria al transformar a Thurman en una figura de acción.
En el papel de Beatrix Kiddo, “La Novia”, interpretó a una protagonista marcada por la venganza y la violencia en una obra que fusiona artes marciales, estética de exploitation, anime y elementos de western.
El papel requirió meses de intenso entrenamiento físico, complejas coreografías de combate y un fuerte compromiso corporal. El resultado fue uno de los personajes femeninos más reconocibles del cine moderno y un impulso a la carrera de Thurman, que había tenido altibajos en taquilla.
La obra, concebida originalmente como una sola película de más de cuatro horas, se dividió finalmente en dos entregas: Volume 1 (2003) y Volume 2 (2004). Para Tarantino fue una obra mayor; para Thurman, un reto extremo.
El día del accidente
El accidente que tensó la relación ocurrió en 2004, durante el rodaje de Kill Bill: Volume 2 en México, en una escena en la que Thurman debía conducir un descapotable por una carretera rural.
Thurman contó más tarde que había expresado su incomodidad antes de la toma y que Tarantino, disgustado por su negativa, trató de convencerla asegurando que el trayecto era seguro.
Según su relato, el director le dijo que el automóvil estaba en buen estado, que la carretera era recta y que debía acelerar para que su cabello se moviera como quería para la toma.
En realidad, Thurman describió el coche como inseguro —el asiento no estaba bien fijado— y la vía como un camino de tierra que no era recto. Durante la grabación perdió el control y el vehículo chocó contra una palmera.
El impacto fue fuerte: el volante golpeó su abdomen y sus piernas quedaron atrapadas, provocándole un dolor intenso y el temor de no volver a caminar. Sufrió conmoción cerebral, lesiones cervicales y daños en las rodillas. Tras salir del hospital, con collarín, pidió inspeccionar el automóvil.
La actriz y el director tuvieron una fuerte discusión: Thurman acusó a Tarantino de ponerla en peligro y él, según dijo, no consideró que hubiera sido intencional. A partir de ese momento la relación se resintió.
Thurman intentó obtener el video del choque en los días siguientes. Según informes, Miramax accedió a mostrar el material solo si ella firmaba un documento que los eximiera de responsabilidad por su dolor y sufrimiento futuros; ella se negó. El metraje permaneció oculto durante 15 años.
Se revelan las imágenes
El caso resurgió en 2018, en pleno movimiento #MeToo, cuando Thurman habló con The New York Times y vinculó el episodio a un clima de tensión marcado por las denuncias contra Harvey Weinstein, productor de Kill Bill. Thurman afirmó haberle contado a Tarantino que Weinstein la había agredido años antes.
Al recibir por fin las imágenes, la actriz cuestionó la gestión del estudio y calificó la situación como negligente hasta el punto de rozar la criminalidad, aunque diferenció esa negligencia del encubrimiento malicioso.
Keith Adams, coordinador de escenas de riesgo en la película, declaró que su equipo no fue avisado para la toma y que, de haberlo sido, habría insistido en utilizar un conductor profesional y en comprobar la seguridad del vehículo. El automóvil implicado, un Karmann Ghia de 1973, carecía de elementos de seguridad como jaula antivuelco, cinturones adecuados y reposacabezas, factores que aumentaron el riesgo según otros coordinadores consultados.
Un veterano coordinador llegó a decir que la maniobra podía haber provocado una lesión cervical muy grave o peor, y describió la decisión como una enorme irresponsabilidad.
“Uno de los mayores arrepentimientos de mi vida”
Ante la repercusión, Tarantino reconoció su responsabilidad por la seguridad en el set y calificó el permitir que Thurman condujera ese día como uno de sus mayores arrepentimientos. Explicó que había probado el auto en un sentido pero rodaron en el contrario por motivos de luz y no revisó el recorrido, error que consideró «horroroso».
Admitió que la confianza entre ambos se rompió y que el suceso afectó su relación durante años. En 2018, Tarantino entregó a Thurman el video del accidente; ella valoró el gesto y señaló que, aunque probablemente nunca habría justicia legal, él hizo lo correcto al permitir que las imágenes salieran a la luz.
Meses después Thurman dijo que no guardaba rencor absoluto y que podría volver a trabajar con él: reconoció tener problemas crónicos en el cuello por el choque, estaba enojada por cómo se gestionó el episodio, pero afirmó ser capaz de perdonar y que lo que más le dolió fueron las circunstancias alrededor del accidente.
En noviembre pasado ambos asistieron a la premiere de The Lost Chapter: Yuki’s Revenge, un proyecto asociado al universo de Kill Bill que formará parte de Fortnite Chapter 7. Thurman posó sonriente con una camiseta de Kill Bill, una señal de que, con el tiempo, su vínculo profesional y personal pudo recomponerse.


