El domingo, autoridades suecas abordaron un carguero ruso sancionado que había anclado en aguas territoriales suecas tras sufrir problemas en el motor, en el más reciente incidente entre países de la OTAN y embarcaciones rusas en el Mar Báltico.
El Adler, un buque ro-ro que analistas indican se ha utilizado antes para transportar armas, presentó fallos técnicos el sábado y quedó detenido en aguas suecas antes de que funcionarios de aduanas y guardias fronterizos subieran a bordo la noche del domingo.
“Poco después de la 01:00 abordamos el barco con el apoyo de la Guardia Costera y la policía para realizar una inspección aduanera”, dijo Martin Höglund, portavoz de la Administración de Aduanas de Suecia. “La inspección sigue en curso”.
Según Aduanas, la tripulación cooperó y la revisión continuaba el domingo por la mañana. Medios locales señalaron que servicios de inteligencia y fiscales suecos también participan en la investigación.
Höglund se negó a detallar qué hallazgos, si los hubo, se habían encontrado a bordo.
De acuerdo con el servicio de rastreo MarineTraffic, el Adler es un portacontenedores rodante de 126 metros de eslora, Actualmente se encuentra anclado frente a Höganäs, en el suroeste de Suecia.
El buque pertenece a la empresa rusa M Leasing LLC, incluida en listas de sanciones de Estados Unidos, la Unión Europea y varios países europeos por su presunto papel en el transporte de munición norcoreana destinada a la guerra de Rusia contra Ucrania, según la base de datos OpenSanctions.
El Adler emitió una señal de socorro el sábado por la mañana cerca de Höganäs, en el estrecho entre Dinamarca y Suecia. Había zarpado del puerto ruso de Bronka, en las afueras de San Petersburgo, el 15 de diciembre, aunque las autoridades aduaneras dijeron no disponer de información sobre su destino.
“Los propietarios están en las listas de sanciones, por eso también lo tenemos en cuenta cuando hacemos un control aduanero; eso complica un poco todo el asunto”, señaló Höglund.
El abordaje por parte de funcionarios suecos se produce tras una serie de incidentes en 2024 en los que varias embarcaciones de la llamada “flota en la sombra” rusa cortaron cables y tuberías en el Mar Báltico, culminando con guardias fronterizos finlandeses que descendieron en rápel sobre el petrolero Eagle S el 26 de diciembre pasado para detener a su tripulación.
Finlandia presentó cargos contra el capitán y oficiales superiores del Eagle S por presunto sabotaje grave, al concluir que los cables fueron cortados en aguas internacionales.
En 2021, el Adler fue abordado por fuerzas griegas para comprobar que no transportaba armas a Libia, una acción que provocó la protesta de Rusia.
Los países de la OTAN que bordean el Mar Báltico han manifestado creciente preocupación por la “flota en la sombra” rusa, constituida por embarcaciones que eluden sanciones sobre petróleo y por cargueros que podrían transportar armas.
Otra embarcación rusa ro-ro, la Lady Mariia, también registró problemas en el motor frente a la costa sueca a principios de este mes, aunque recuperó el control en pocas horas.


