El presidente francés, Emmanuel Macron, anunció la construcción de un nuevo portaaviones de última generación que entrará en servicio en 2038. El proyecto, presentado en la base Zayed Military City ante personal militar, busca sustituir al portaaviones Charles de Gaulle, en servicio desde 2001 y concebido para un ciclo operativo de cuarenta años. Macron señaló que la nueva nave será un símbolo del poder nacional y de la capacidad tecnológica de Francia, y que su fabricación movilizará alrededor de 800 proveedores, de los cuales el 80 % son pymes.
Según declaraciones presidenciales, el proyecto encarna “la potencia de la industria tecnológica” y servirá para proteger la libertad en los mares. La decisión final se tomó la semana anterior al anuncio, y Macron anunció que visitará las obras del portaaviones en febrero.
El anuncio se inscribe en la ley de programación militar, que prevé un incremento sostenido del gasto en defensa pese al elevado déficit presupuestario —estimado en 5,4 % del PIB—. El 10 de diciembre la Asamblea Nacional apoyó con 411 votos a favor y 88 en contra una resolución para reforzar el gasto militar. Sin embargo, la falta de consenso político impidió aprobar los presupuestos antes de fin de año, por lo que el gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu deberá recurrir a una ley excepcional para compensar la ausencia de nuevas cuentas.
El refuerzo de capacidades incluye también el lanzamiento de un servicio nacional voluntario para jóvenes de 18 y 19 años. Presentado en noviembre, el programa comenzará el próximo verano con 3.000 participantes y aspira a contar con 10.000 voluntarios anuales en 2030 y hasta 50.000 en 2035. Los seleccionados cumplirán un servicio de diez meses en territorio nacional y ultramar con estatus militar, remuneración y equipamiento: un mes de instrucción seguido de nueve meses integrados en unidades donde realizarán misiones semejantes a las del personal activo, antes de pasar a la reserva.
Macron justificó el servicio nacional como respuesta a las amenazas derivadas de la guerra en Ucrania y a la actitud de Rusia hacia Europa. El general Fabien Mandon, jefe del Estado Mayor del Ejército francés, advirtió sobre la posibilidad de que el país deba prepararse para “perder a sus hijos” en un eventual conflicto, y afirmó que Rusia se estaría organizando para una confrontación con países europeos hacia 2030, considerando a la OTAN como un enemigo existencial.
Francia prevé elevar su presupuesto militar hasta los 64.000 millones de euros anuales en 2027, el doble respecto a 2017. El plan 2026-2030 incluye además más de 2.000 millones de euros adicionales destinados al nuevo servicio nacional. Actualmente, el Ejército francés dispone de unos 200.000 efectivos activos y 40.000 reservistas, con la meta de aumentar los reservistas a 80.000 para 2030.
Otros países europeos también impulsan reformas para reforzar sus capacidades: Alemania estudia un servicio militar voluntario, Bélgica busca incentivar el reclutamiento juvenil y Polonia pretende entrenar a 100.000 voluntarios al año desde 2027 sin reinstaurar el servicio obligatorio. En la Unión Europea, diez países mantienen el servicio militar obligatorio; Noruega lo aplica a hombres y mujeres, y las duraciones varían entre dos y diecinueve meses.


