Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), advirtió que las negociaciones entre Irán y Estados Unidos sobre el programa nuclear iraní presentan avances concretos, pero que el tiempo para lograr un acuerdo es muy limitado. En declaraciones a la cadena francesa LCI, Grossi señaló que por primera vez percibe una disposición real de ambas partes para avanzar, aunque reconoció la complejidad del proceso.
Las conversaciones indirectas de esta semana en Ginebra, mediadas por Omán, se desarrollaron en un contexto de alta tensión. Estados Unidos mantiene la posibilidad de acción militar tras la dura represión de protestas en Irán en enero y ha aumentado su presencia naval en la región con el envío del portaaviones USS Gerald R. Ford, que se suma al USS Abraham Lincoln ya desplegado en Oriente Medio.
Grossi afirmó que existe “la posibilidad de un diálogo” que empieza a tomar forma y destacó que las partes han comenzado a discutir asuntos concretos. Tras reunirse a nivel técnico con el ministro de Exteriores iraní Abbas Araqchi antes de las conversaciones, el director del OIEA valoró la voluntad mutua de encontrar un acuerdo, pero advirtió que la ventana de oportunidad se está cerrando rápidamente.
Irán suspendió parte de su cooperación con el OIEA después de los bombardeos de junio, lo que impidió que los inspectores accedieran a instalaciones atacadas durante ese conflicto de 12 días. Teherán acusó al organismo de parcialidad y de no condenar los ataques a sus centros nucleares, y la falta de acceso ha afectado la “continuidad de conocimiento” sobre sus reservas nucleares.
Antes de los bombardeos, Irán contaba con alrededor de 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60 %, una pureza cercana al umbral militar. Esa cantidad podría ser suficiente, en términos teóricos, para producir material apto para varias armas si se enriqueciera hasta el 90 %. Grossi ha pedido reiteradamente acceso a las instalaciones dañadas, petición que hasta ahora Irán ha rechazado.
El ministro de Exteriores omaní, Badr al Busaidi, mediador de las negociaciones, afirmó que el encuentro de esta semana logró “buenos avances” en la identificación de objetivos comunes y asuntos técnicos relevantes. Al Busaidi describió el tono de la reunión como constructivo y dijo que las partes acordaron pasos claros antes de una nueva ronda, aunque quedan asuntos por resolver.
La Casa Blanca señaló que sería prudente para Irán alcanzar un acuerdo, mientras el presidente Donald Trump volvió a aludir a la posibilidad de una acción militar contra el país. Trump había planteado anteriormente esa opción en enero, tras la represión de las protestas antigubernamentales.
Las negociaciones están condicionadas por desacuerdos fundamentales: Irán exige el levantamiento de sanciones como condición para discutir limitaciones nucleares, mientras Estados Unidos busca ampliar las conversaciones para incluir el programa de misiles balísticos iraníes. El viceministro iraní Mayid Tajt-Ravanchi indicó a la BBC que Irán está dispuesto a hablar sobre el programa nuclear siempre que Washington demuestre voluntad de abordar las sanciones económicas.
Un fracaso en las negociaciones podría agravar la inestabilidad regional. Los ataques de junio dañaron significativamente la infraestructura nuclear iraní; la portavoz del gobierno, Fatemeh Mohajerani, admitió en julio que los sitios de Fordow, Isfahán y Natanz sufrieron daños estratégicos. Las autoridades iraníes sostienen que evacuaron material nuclear con antelación y mantienen que la tecnología y la determinación nacional no pueden ser destruidas por bombardeos.
La primera ronda de conversaciones, celebrada el 6 de febrero en Mascate bajo mediación omaní, fue calificada como “buena” por ambas partes, aunque sin resultados concretos. Grossi valoró positivamente los contactos indirectos en Ginebra y aseguró que el OIEA está dispuesto a apoyar cualquier marco de negociación acordado entre las partes.



