15 de enero de 2026
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Primer diccionario de lenguas celtas revela secretos de ruinas y maldiciones

Un equipo de lingüistas de la Universidad de Aberystwyth, dirigido por Simon Rodway, está elaborando el primer diccionario de las lenguas celtas antiguas de Gran Bretaña e Irlanda.

Según Smithsonian Magazine, el proyecto pretende documentar las palabras supervivientes de idiomas que en su mayoría desaparecieron con el tiempo, recurriendo a fuentes poco habituales como tablillas de maldiciones y registros romanos.

Recopilación y reconstrucción lingüística

El diccionario, aún en desarrollo y cuya finalización no se espera antes de finales de 2025, recoge términos de las lenguas celtas habladas entre aproximadamente 325 a.C. y 500 d.C.

Rodway explicó a NPR que ya han reunido más de 1.000 palabras, pero advirtió que la muestra es limitada. La escasez de registros escritos dificulta aumentar significativamente esa cifra, porque gran parte de la documentación se ha perdido.

Para reconstruir el panorama lingüístico, el equipo emplea diversas fuentes: inscripciones en piedra, textos antiguos, documentos oficiales romanos y, de forma destacada, tablillas de maldiciones.

Smithsonian Magazine señala que los registros romanos, redactados en latín o griego, son valiosos porque conservan nombres celtas de lugares, grupos e individuos, además de cartas de soldados y relatos de cronistas como Julio César sobre sus campañas en el norte de Europa.

Tablillas de maldiciones y fuentes romanas

Las tablillas de maldiciones son una de las fuentes más llamativas: láminas de plomo en las que se grababan peticiones dirigidas a deidades para que castigaran a quienes habían causado algún agravio.

Rodway contó a NPR que muchas de esas maldiciones se destinaban a recuperar bienes robados, especialmente en Bath, donde los baños termales atraían a visitantes y también a ladrones.

Describió cómo alguien grababa la maldición en una lámina de plomo pidiendo a un dios o diosa que infligiera castigos sobre el presunto ladrón, y luego arrojaba la tablilla a la fuente sagrada consagrada a la deidad local.

Los registros romanos y las inscripciones en piedra resultan esenciales porque conservan nombres y palabras que de otra manera se habrían perdido.

Smithsonian indica que muchas inscripciones aparecen en piedras ogham en zonas como Cornualles e Irlanda, usando un alfabeto de trazos rectos.

La abundancia de documentos legales, cartas y textos administrativos romanos ha permitido acceder a una amplia variedad de términos celtas, preservados por la detallada práctica escrita de los romanos. Rodway subrayó que los romanos estaban muy alfabetizados y dejaron numerosas cartas, documentos legales e inscripciones.

Comparación con lenguas modernas y significado del proyecto

El trabajo no se limita a recopilar vocabulario antiguo; también contrasta esos términos con las lenguas celtas medievales y actuales.

Según Smithsonian Magazine, pese a las diferencias entre las lenguas celtas contemporáneas, existen correspondencias que permiten seguir la evolución de determinadas voces a lo largo del tiempo.

Por ejemplo, las palabras galesa y del antiguo irlandés para “mar” —môr y muir— están emparentadas con la voz moridunum, que en la antigüedad designaba un “fuerte marino” o lugar costero fortificado.

Rodway manifestó su entusiasmo por liderar una iniciativa de esta amplitud.

En declaraciones recogidas por Smithsonian Magazine destacó que nunca antes se habían reunido fuentes tan diversas para ofrecer una visión tan completa de las lenguas celtas en las islas británicas al inicio del periodo histórico. El proyecto, que combina rigor académico con creatividad en la búsqueda de fuentes, representa un avance importante para comprender la riqueza y diversidad de las culturas que habitaron Gran Bretaña e Irlanda.

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