15 de enero de 2026
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Tom Hardy revela que su salud física y mental empeora a los 48 años

A los 48 años, Tom Hardy afronta las consecuencias de una carrera marcada por transformaciones físicas extremas y demandas constantes tanto en su cuerpo como en su salud mental.

El actor, conocido por su versatilidad en filmes como Venom, Capone, Warrior y The Dark Knight Rises, ha hablado con franqueza sobre las secuelas que le han dejado interpretar personajes extremos, así como sobre las lesiones y las dificultades derivadas de años de acción y cambios corporales drásticos.

Secuelas físicas y mentales a raíz de las transformaciones

Hardy admitió que las múltiples transformaciones a lo largo de su carrera han dejado huellas profundas. En una entrevista con The Daily Beast señaló que las exigencias de ciertos papeles le han pasado factura: “Ahora todo se está desmoronando y no va a mejorar”, dijo con lucidez. Su declaración pone de relieve el desgaste físico que ha sufrido en busca de una autenticidad valorada por el público, pero que para él ha tenido un costo real.

Ese deterioro también ha impactado su bienestar psicológico. Hardy ha explicado en varias ocasiones que la presión constante de adaptarse a cada nuevo proyecto afecta no solo al cuerpo, sino también a la estabilidad mental. El ciclo de cambiar de forma, iniciar nuevos entrenamientos y afrontar plazos ajustados genera una fatiga acumulada que reduce la energía y aumenta el agotamiento.

Lesiones acumuladas y el impacto actual en su vida

En su conversación con The Daily Beast, Hardy detalló varias lesiones acumuladas a lo largo de los años: dos cirugías de rodilla, una hernia discal, episodios de ciática, un desgarro en el tendón de la cadera y fascitis plantar. Estas dolencias son el resultado de una entrega intensa en producciones con escenas de acción, acrobacias y esfuerzos físicos extremos.

A pesar del dolor, Hardy no ha detenido su carrera. En 2025 regresó a la pantalla en la película de acción Havoc, donde interpretó al detective Walker, y también participó en la serie MobLand como el mediador Harry Da Souza. No obstante, confesó sentirse al límite: “Probablemente he dañado demasiado mi cuerpo. Solo soy pequeño. Si sigo engordando me derrumbaré como un castillo de naipes bajo demasiada presión”.

El ciclo de lesiones y recuperación se ha vuelto recurrente en su vida. Hardy reconoce que las molestias se han vuelto parte de su día a día, limitando su actividad física y afectando gestos cotidianos, como alzar a sus hijos o soportar jornadas laborales largas.

Transformaciones corporales extremas para el cine

Desde sus inicios, Hardy se ganó la fama de acometer transformaciones físicas extremas. Un ejemplo notable fue su papel como Charles Bronson en Bronson, para el que ganó 16 kilos en cinco semanas. Para interpretar a Bane en The Dark Knight Rises no solo aumentó masa muscular, sino que siguió rutinas de entrenamiento que alteraron por completo su físico.

En la trilogía de Venom asumió secuencias de acrobacias y escenas muy exigentes a pesar de un desgaste físico creciente. Según sus propias palabras, la continua exigencia de subir o bajar de peso, cambiar de talla y modificar hábitos de entrenamiento ha dejado un impacto acumulado del que su cuerpo no termina de recuperarse.

Mirando atrás, Hardy reconoce que estos cambios drásticos tienen un coste duradero: el cuerpo sufre cuando se somete a entrenamientos intensos y variaciones de peso frecuentes. La necesidad de pasar de un papel a otro con poco tiempo de recuperación hace que ese desgaste sea persistente.

El papel de la paternidad en su vida y perspectivas

La paternidad llegó en un momento clave y, según cuenta, le dio un nuevo sentido y motivos para replantearse su relación con su cuerpo y su salud. Ser padre lo llevó a adoptar una postura más cauta respecto a prácticas extremas que antes asumía sin cuestionarlas.

La llegada de sus hijos le permitió ver en la práctica las limitaciones que arrastra: el desgaste físico se refleja ahora en acciones cotidianas como sostener o jugar con los niños. “Sujetar a mis hijos es un poco más difícil que antes, pero no se lo digas a ellos…”, comentó con honestidad y un toque de ironía sobre su estado físico.

Estos episodios muestran cómo su vida profesional y personal se entrelazan: la determinación que lo impulsó en su carrera ha dado paso a una actitud más reflexiva y prudente, influida por la paternidad y las responsabilidades familiares.

Detrás del reconocimiento público por sus transformaciones, la realidad es la de un cuerpo y una mente que han soportado las demandas del cine. Para Hardy, la paternidad representa una fuente de equilibrio y perspectiva frente al agotamiento y las secuelas acumuladas.

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