Este fin de año no se desarrolló como Wanda Nara había previsto. Tras una decisión judicial a cargo del juez Hagopián, Wanda tuvo que entregar a sus hijas Francesca e Isabella a Mauro Icardi, con quienes pasaron la Navidad; las niñas abrieron los regalos acompañadas por Icardi y la actriz China Suárez. Antes del feriado Wanda denunció la situación y suspendió sus participaciones en MasterChef, pero finalmente decidió mantener la calma y seguir con los planes.
En las últimas horas publicó en sus historias de Instagram imágenes de su llegada en avión privado a Punta del Este. No viajó con Fran e Isi; se trasladó a José Ignacio con su pareja, Martín Migueles, y el resto de su grupo familiar: sus hijos con Maxi López (Valentino, que iba con su novia, Constantino y Benedicto). Ya en José Ignacio se reunió con su hermana Zaira, sus sobrinos y su madre, Nora Colosimo, y compartió una foto familiar para celebrar el cumpleaños de su padre, Andrés Nara.
En paralelo, la figura pública enfrenta un cambio en su entorno profesional: su exabogado Nicolás Payarola está siendo investigado por presunto fraude y estafa, y Wanda ha incorporado nuevos letrados. Según la periodista Yanina Latorre, esa renovación legal ha modificado la estrategia y la dinámica de negociación con el equipo de Icardi, lo que, a su juicio, ha resultado en una actitud más contenida por parte de Wanda durante el intercambio de las niñas en el Chateau.


