15 de enero de 2026
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Encontraron a Pocho, peluche perdido 20 días en Almirante Brown

Tras varias semanas de búsqueda, el peluche de un niño de Almirante Brown fue hallado y quedó resguardado en la Escuela No 3 de Burzaco, el lugar donde se había extraviado originalmente. La madre del menor, Silvana, se enteró de la novedad cuando la portera del establecimiento escolar la contactó para avisarle sobre el hallazgo. Según relató Silvana, la comunicación se produjo hace “tres o cuatro días”: la portera le preguntó si habían encontrado a Pocho, el peluche, y ante la respuesta negativa le informó que el juguete se encontraba en la escuela.

Antes de que la familia recibiera ese aviso, se habían llevado a cabo búsquedas en el barrio. Silvana contó que volvieron a la escuela a las 21:00 porque otras madres decían haberlo visto en el lugar; ese mismo día buscaron hasta las 23:00 sin lograr encontrarlo. Fue a partir de esos intentos y de la inquietud vecinal que el caso cobró mayor visibilidad.

Vecinos y allegados comenzaron a difundir la búsqueda en redes sociales, compartiendo fotos y datos para ayudar a dar con el peluche. La circulación digital permitió mantener el tema presente en la comunidad y coordinar acciones entre quienes participaban de la búsqueda. La movilización de madres, padres y residentes del barrio contribuyó a que más personas estuvieran atentas y, finalmente, facilitó la localización del juguete perdido.

El peluche, identificado por la familia como Pocho, permaneció en custodia de la Escuela No 3 una vez que fue encontrado. Según el relato, el hallazgo ocurrió en el mismo establecimiento donde había sido extraviado, aunque no se detallaron las circunstancias exactas de cómo llegó allí ni si estuvo siempre dentro del predio escolar. La comunicación entre la portera y la madre fue el vínculo que permitió informar a la familia y gestionar la custodia del objeto hasta que se definiera la devolución.

Este caso pone de relieve cómo, en situaciones cotidianas como la pérdida de un juguete querido, la coordinación entre la comunidad escolar y los vecinos, junto con el uso de redes sociales, puede ser determinante para resolver el problema. La intervención de personal del establecimiento —en este caso, la portera— y la atención de las familias resultaron claves para que el peluche permaneciera resguardado y pudiera ser identificado por sus dueños.

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