15 de enero de 2026
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Inflación 2025: la más baja en 8 años

Aunque la incertidumbre electoral y el aumento del precio de la carne presionaron la inflación hacia fin de año, 2025 terminará con la tasa anual más baja desde 2017, cuando el índice anual fue del 24,8%.

El acumulado de enero a noviembre fue del 27,9% y, con una inflación de diciembre estimada entre 2,5% y 2,8%, la variación anual se ubicará en cualquier caso por debajo del 32%; incluso si diciembre llegara al 3%, el anual cerraría en torno al 31,7%.

Considerando la herencia de precios y la inercia observada a fines de 2023, cuando asumió el actual gobierno, este resultado constituye el principal logro del primer bienio de la gestión del presidente Javier Milei.

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En 2023 la inflación fue del 211,4%, con una aceleración pronunciada en los últimos meses de ese año. El período 2019-2023, durante los cuatro años del gobierno anterior de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, acumuló una inflación del 1.146%.

La inflación del 36,2% registrada en el primer año de la gestión de los Fernández se dio en un contexto de fuerte retroceso económico: la pandemia y las cuarentenas llevaron a una caída del PBI cercana al 10% en ese periodo.

Desde entonces la inflación fue en ascenso hasta 2023, multiplicándose año a año, incluso en años marcados por la recesión y la caída del PBI, circunstancias que normalmente contienen la suba de precios.

En su primer año de gestión, el gobierno actual redujo la inflación anual casi 100 puntos porcentuales, desde el 211,4% de 2023 hasta el 117,8% en 2024. Ese año mostró una caída anual del PBI relativamente moderada, del 1,7%, y ya registró crecimiento trimestral del 1,4% hacia fin de año.

Para 2025 se prevé que la inflación anual cierre por debajo del 32%, a pesar de un repunte mensual desde mayo impulsado por aumentos en las tarifas de los servicios públicos (como parte del ajuste de subsidios) y, desde noviembre, por la suba del precio de la carne. En sentido opuesto, la apertura importadora ejerció presión a la baja sobre sectores como textiles, indumentaria, calzado y electrodomésticos. La mayor inflación mensual del año se registró en marzo, con 3,7%.

Previsión para 2026

El presupuesto aprobado en el Senado proyecta una inflación del 10,1% para 2026. Esa cifra procede de un proyecto presentado en septiembre y, por tanto, está desactualizada frente a medidas posteriores: por ejemplo, el mismo proyecto estimaba un tipo de cambio hacia fines de 2026 en $1.423, mientras que el ajuste por inflación de la banda cambiaria anunciado por el gobierno sitúa un techo cercano a $1.565 a fines de enero.

Entre mayo y agosto la inflación mensual se ubicó entre 1,5% y 1,9%, pero desde entonces mantener el ritmo por debajo del 2% se hizo más difícil: septiembre fue 2,1%, octubre 2,3% y noviembre 2,5%. Las proyecciones para diciembre oscilan entre 2,5% (lo que dejaría la anual en 31,1%) y 3% (anual de 31,7%).

Desde el “rodrigazo” de junio de 1975, la Argentina ha vivido, con pocas excepciones, en un régimen de alta inflación durante las últimas cinco décadas. Las principales interrupciones de esa dinámica fueron el periodo de la convertibilidad (1991–2001) y los primeros años del kirchnerismo (2003–2007).

Esa trayectoria hace que la reducción actual de la inflación tenga una relevancia histórica: los episodios de estabilidad relativa en las últimas décadas han sido puntuales y rodeados por fases de alta presión inflacionaria.

Entre 1975 y 1992, el único año con una inflación de dos dígitos que destacó fue 1986 (aproximadamente 90% durante el Plan Austral). Recién en 1994, en el cuarto año de la convertibilidad, la tasa anual cayó a un solo dígito.

El incremento sostenido de la inflación, considerado por muchos como un impuesto no legislado y regresivo, se acompañó de un aumento persistente de la pobreza: de alrededor de 800.000 personas en 1974, cuando la tasa de pobreza era inferior al 4% de una población cercana a los 24 millones, hasta casi 18 millones en la actualidad.

En términos comparativos, en los cinquenta años posteriores al rodrigazo la población del país se duplicó, mientras que la cantidad de personas en situación de pobreza se multiplicó por más de veinte.

Por eso la reducción de la inflación es un logro relevante, aunque requiere consolidación y políticas que la complementen con crecimiento de la actividad, creación de empleo y aumento de los ingresos. Un estudio de BBVA Research estima que la economía argentina podría encadenar crecimiento durante 2025–2027, lo que sería la primera racha de tres años consecutivos de expansión desde 2006.

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