Los votantes en Myanmar acudieron este domingo a las urnas en la primera fase de las primeras elecciones generales en cinco años, organizadas bajo la supervisión de la junta militar mientras la guerra civil continúa en amplias zonas del país.
Observadores y sectores de la oposición sostienen que el proceso busca conferir legitimidad al régimen instaurado tras el derrocamiento del gobierno electo de Aung San Suu Kyi en febrero de 2021. En 2020, el partido de Suu Kyi obtuvo una amplia victoria, pero fue impedido de asumir un nuevo mandato.
En ciudades como Yangon y Naypyitaw, así como en otras localidades, los electores votaron en escuelas, edificios públicos y templos. Analistas advierten que la exclusión de principales partidos opositores, las limitaciones a la libertad de expresión y el clima represivo disminuyen la legitimidad del proceso.
Se espera que el Partido Unión, Solidaridad y Desarrollo, respaldado por los militares, obtenga la victoria, lo que, según expertos, haría inviable una transición real hacia un gobierno civil. La celebración de las elecciones podría además servir a países vecinos, como China, India y Tailandia, para justificar la continuidad de su apoyo alegando la necesidad de estabilidad.
En Yangon la vigilancia aumentó el sábado con presencia de guardias armados y patrullas militares. Las autoridades electorales instalaron por primera vez máquinas de votación electrónica. Pese a amenazas de boicot y sabotaje por parte de organizaciones opositoras y grupos armados, no se reportaron incidentes graves.
La junta calcula que en esta primera fase podrán votar habitantes de 102 de los 330 municipios, donde el Ejército mantiene el control.
Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz en 1991, permanece excluida del proceso mientras cumple una condena de 27 años por cargos considerados de motivación política. Su formación, la Liga Nacional para la Democracia (LND), se disolvió en 2023 tras negarse a registrarse según la normativa impuesta por los militares. Otros partidos también rechazaron participar por considerar las condiciones injustas.
El analista Amael Vier, de la Red Asiática para Elecciones Libres, advirtió sobre la falta de opciones reales para los votantes, recordando que el 73% de quienes participaron en 2020 eligieron partidos que ya no existen. La represión militar dificultó la movilización opositora. Según la Asociación de Asistencia a Presos Políticos, más de 22.000 personas permanecen detenidas por motivos políticos y más de 7.600 civiles han muerto a manos de las fuerzas de seguridad desde el golpe de 2021.
La resistencia armada surgió tras el uso de fuerza letal contra protestas pacíficas después de la toma del poder. La guerra civil resultante ha desplazado a más de 3,6 millones de personas, según la ONU.
Una nueva Ley de Protección Electoral ha endurecido sanciones y restricciones, impidiendo prácticamente cualquier crítica pública al proceso. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, señaló que Myanmar vive una escalada de violencia e intimidación, sin condiciones para el ejercicio de la libertad de expresión ni de reunión pacífica.
Tanto los militares como la oposición consideran probable que el poder siga en manos del general Min Aung Hlaing, responsable del golpe de 2021.
La elección se desarrolla en tres fases: la primera ronda se celebró este domingo en 102 de los 330 municipios; la segunda está prevista para el 11 de enero y la tercera para el 25 de enero. Los resultados finales se esperan a finales de mes. Aunque más de 4.800 candidatos de 57 partidos compiten por escaños en las legislaturas nacionales y regionales, solo seis partidos parecen tener opciones reales de obtener representación parlamentaria significativa.
(Con información de Associated Press)


