Durante años, especialistas en jardinería han desarrollado métodos para facilitar el cuidado de las plantas. Recientemente se destacó un fertilizante casero que ayuda a recuperar plantas marchitas y se prepara de forma sencilla usando cáscaras de banana.
En condiciones de calor extremo y suelos pobres, las plantas suelen mostrar hojas secas, tallos decaídos y pérdida de vigor. Frente a esto, crece el interés por soluciones naturales y accesibles. El fertilizante a base de cáscara de banana, recomendado por especialistas y respaldado por investigaciones del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Facultad de Agronomía de la UBA, puede reanimar especies debilitadas aportando nutrientes esenciales.
La cáscara de banana, normalmente descartada, contiene potasio, calcio y magnesio, minerales importantes para la formación de clorofila, la regulación del agua y las defensas naturales de las plantas. Al liberarse de manera lenta en un preparado líquido, estos nutrientes reducen el riesgo de quemaduras que a veces provocan los fertilizantes químicos cuando se aplican en exceso o incorrectamente.
Cáscara de banana: el secreto natural que transforma plantas marchitas en pocas horas
En los primeros días de calor intenso el jardín puede mostrar hojas amarillas o señales de estrés hídrico. El lixiviado obtenido al macerar cáscaras de banana aporta potasio que estimula la recuperación foliar y contiene compuestos fenólicos y antioxidantes que mejoran la resistencia a la sequía y a la radiación solar.
Según experimentos del INTA, el método consiste en dejar una cáscara fresca cortada en agua 24 a 36 horas para que parte de sus minerales pasen al líquido. Estudios de la UBA indican que usar este preparado semanalmente puede revertir el amarilleo y mejorar el aspecto general sin provocar toxicidad ni atraer plagas.
Cómo preparar y aplicar el fertilizante casero para recuperar la vitalidad del jardín
El proceso es muy simple:
1. Cortar una cáscara limpia en trozos pequeños.
2. Colocar los pedazos en un vaso o frasco con agua.
3. Dejar reposar entre 24 y 36 horas, tapado.
4. Filtrar el líquido y usarlo para regar la base de las plantas, evitando mojar las hojas.
5. Aplicar una vez por semana, sobre todo en macetas o suelos que se empobrecen rápidamente.
Conviene no excederse con el riego: el lixiviado facilita la absorción de agua y nutrientes, por lo que una aplicación semanal suele ser suficiente.
Este fertilizante casero es adecuado para jardines, macetas, balcones y cultivos de interior. No suele atraer insectos ni generar olores fuertes, y su efectividad y seguridad lo convierten en una opción económica y sostenible para mantener plantas sanas y con buen color.


