El presidente ruso Vladimir Putin reiteró el lunes su intención de tomar completamente cuatro regiones ucranianas cuya anexión anunció en 2022, mientras el Kremlin, a nivel diplomático, afirmaba avances en conversaciones de paz con Estados Unidos, lo que evidencia una discrepancia entre la retórica pública y los objetivos militares sobre el terreno.
Putin afirmó que la «liberación» del Donbás y de las regiones de Zaporizhzhia y Jersón se realiza por etapas y conforme al plan de la operación militar especial, y aseguró que las tropas avanzan con confianza.
Estas declaraciones contrastaron con las del portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, quien afirmó el mismo día que Rusia coincide con el presidente estadounidense, Donald Trump, en que las negociaciones para poner fin al conflicto están en su fase final.
Durante la reunión, el jefe del Estado Mayor ruso, Valeri Guerásimov, informó a Putin que las fuerzas rusas habían penetrado en la estratégica ciudad de Lyman, en el este de Donetsk, desde varias direcciones.
Guerásimov declaró que las unidades del grupo Zapad avanzan activamente en Krasni Lyman y que el ejército ha entrado en la localidad por diversos puntos.
Los militares informaron que ese día finalizaron la toma de Bogoslavka y Dibrova, en las cercanías de Lyman, importante nudo ferroviario del Donbás; su captura mejora la posición rusa y acerca a las tropas hacia Sloviansk, bastión ucraniano donde comenzaron los combates en 2014.
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Fue la segunda reunión de Putin con la cúpula militar en dos días. En el encuentro del sábado, el Estado Mayor comunicó también la toma de Huliaipole, en Zaporizhzhia, y de Mirnograd, en Donetsk.
Peskov subrayó que Ucrania debe retirar sus fuerzas de la pequeña parte del Donbás que todavía controla y advirtió que Kiev perdería más territorio si no acepta un acuerdo, refiriéndose a la retirada de las fuerzas ucranianas del Donbás.
Según estimaciones rusas citadas por el Kremlin, Rusia controla actualmente alrededor de una quinta parte de Ucrania, incluida Crimea (anexada en 2014), cerca del 90% del Donbás, el 75% de las regiones de Zaporizhzhia y Jersón, y partes de Khárkov, Sumy, Mykolaiv y Dnipropetrovsk.
Las afirmaciones de Putin y Peskov se produjeron después de la reunión entre Trump y el presidente ucraniano Volodímir Zelenski en Florida. Zelenski indicó que permanecen por resolver dos asuntos principales: el control de la central nuclear de Zaporizhzhia, actualmente en manos rusas, y el futuro de la zona del Donbás.
«Quedan dos cuestiones: la central —¿cómo funcionará la central?— y el territorio», declaró Zelenski a periodistas.
Peskov dijo que está prevista una llamada «muy pronto» entre Putin y Trump tras la reunión entre ese último y Zelenski, sin precisar fecha, y descartó por el momento una conversación telefónica entre Zelenski y Putin.
Paralelamente, Putin firmó cambios legislativos que permiten a Rusia no acatar sentencias penales dictadas por tribunales extranjeros o internacionales, una medida presentada como respuesta a iniciativas para perseguir a responsables y militares rusos por presuntos crímenes de guerra en Ucrania.
La Corte Penal Internacional emitió órdenes de detención contra Putin y otros cinco rusos por la supuesta deportación ilegal de cientos de niños ucranianos, acusaciones que el Kremlin ha calificado de falsas.


