15 de enero de 2026
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Riesgos cardíacos de la nicotina

El cigarrillo convencional, hecho con tabaco combustible, es el producto con nicotina más conocido y el que más evidencia ha acumulado sobre sus efectos adversos en el corazón y los vasos sanguíneos.

En las últimas décadas, la industria tabacalera impulsó campañas de marketing que presentaron alternativas como cigarrillos electrónicos, dispositivos de tabaco calentado, shishas y bolsitas de nicotina como opciones supuestamente “más seguras” o “menos dañinas” que el cigarrillo tradicional.

Investigadores de Alemania, Italia, Estados Unidos, Suiza y Reino Unido reunieron y analizaron pruebas de múltiples estudios que indican que todos esos productos exponen el sistema cardiovascular a los efectos nocivos de la nicotina.

La idea de que estas alternativas son inocuas o de bajo riesgo no se sostiene, según el informe publicado en European Heart Journal.

Thomas Münzel, del Centro Médico Universitario de Mainz y coautor del estudio, explicó que la nicotina no es un estimulante inocuo sino una toxina cardiovascular directa. Señaló que, en cigarrillos, vapeadores, productos de tabaco calentado y bolsitas de nicotina, se observa de forma consistente aumento de la presión arterial, daño vascular y un mayor riesgo de enfermedad cardíaca; por ello, afirmó que ningún producto que suministre nicotina es seguro para el corazón.

También insistió en que debe terminar la narrativa que promueve la idea de una “nicotina más segura”.

Los autores pidieron con urgencia una regulación uniforme en Europa que abarque todos los productos que contienen nicotina, con especial énfasis en proteger a los adolescentes, a quienes se dirige gran parte del marketing. Advirtieron que, sin regulación, existe el riesgo de que una generación quede atrapada en la adicción a la nicotina.

El reporte alertó además que el próximo infarto, accidente cerebrovascular o muerte cardiovascular podría no venir de un cigarrillo tradicional, sino de un pod de vapeo saborizado, una bolsita de nicotina o una sesión de shisha en un café.

El mito sobre las alternativas

Durante mucho tiempo, el cigarrillo fue el principal vehículo de consumo de nicotina a escala mundial. Al aumentar las restricciones y las campañas de prevención, la industria buscó nuevos productos para captar consumidores.

Así surgieron los cigarrillos electrónicos, los dispositivos de tabaco calentado, las shishas y las bolsitas de nicotina, entre otros formatos sin combustión.

Los vapeadores, disponibles desde 2007, se presentaron como una alternativa moderna y supuestamente menos dañina, con mensajes que destacaban su innovación y limpieza relativa frente al humo del cigarrillo.

Las shishas, que forman parte de tradiciones culturales antiguas, se popularizaron recientemente en ambientes sociales como bares y cafés, donde se promovió la percepción de menor riesgo que fumar cigarrillos.

Las bolsitas de nicotina y otros productos orales sin combustión se comercializaron como discretos, sin humo y fáciles de usar en cualquier lugar.

Envases llamativos, sabores diversos y estrategias de marketing digital contribuyeron a consolidar la imagen de estos productos como “más seguros”.

La industria apostó por sabores frutales, colores y una fuerte presencia en redes sociales para atraer a nuevas generaciones, focalizando la publicidad en adolescentes y colocando la idea de que estas alternativas reducen el daño.

En el trabajo publicado en European Heart Journal, los investigadores revisaron estudios clínicos y datos epidemiológicos de distintas regiones y concluyeron que todos los productos que suministran nicotina afectan negativamente el sistema cardiovascular.

El consumo de nicotina, ya sea por inhalación o vía oral, se asocia con aumentos sostenidos de la presión arterial.

La nicotina daña el endotelio —la capa que recubre los vasos sanguíneos— y favorece procesos inflamatorios, el endurecimiento arterial y la formación de placas.

Esos cambios elevan el riesgo de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular (ACV) y enfermedad vascular periférica, independientemente del formato de consumo.

Incluso la exposición pasiva al vapor o aerosol de estos dispositivos puede provocar daño vascular.

En resumen, no hay evidencia que respalde un perfil seguro para el corazón o los vasos sanguíneos en ninguno de estos formatos de consumo de nicotina.

Qué opinan expertos de América Latina sobre la nueva evidencia

En diálogo con Infobae, Guido Bergman, cardiólogo y miembro de la Asociación Argentina de Tabacología, valoró positivamente el documento publicado en European Heart Journal.

Advirtió que la industria, al perder consumidores con el tiempo, lanzó dispositivos de liberación de nicotina como vapeadores, tabaco calentado y bolsitas para captar nuevos usuarios; estos productos, muy promocionados entre adolescentes, buscan generar adicción y fidelizar consumidores.

El especialista agregó que la nicotina, además de ser adictiva, es un tóxico para el corazón.

Explicó que la nicotina daña el endotelio, provoca disfunción vascular y aumenta el riesgo de trombosis, vasoconstricción y fibrosis cardíaca, por lo que cualquier forma de liberación de nicotina, incluso sin combustión, puede causar daño vascular precoz y eventos cardiovasculares graves.

Por su parte, Guillermo Espinosa, coordinador del programa de control de tabaco del Hospital Italiano de Buenos Aires (HIBA), señaló que los resultados del estudio son coherentes con las advertencias que sociedades médicas y ONG han promovido en América Latina sobre el control de productos con nicotina.

Espinosa manifestó su preocupación por el aumento del consumo de estos productos emergentes en la región: encuestas recientes muestran que estudiantes en edad escolar comienzan a usar bolsitas de nicotina y cigarrillos electrónicos por la fácil accesibilidad y la oferta de sabores.

Además, señaló que muchos inician con estos productos sin haber fumado antes y perciben poco daño, lo que subestima el potencial riesgo de la nicotina, que es altamente adictiva, puede causar daño cardiovascular y aumentar la probabilidad de pasar al consumo de cigarrillos convencionales u otras sustancias.

Espinosa recomendó implementar medidas específicas para desalentar el uso de productos con nicotina y brindar información clara sobre sus riesgos, especialmente dirigida a niños y jóvenes.

También urgió a alertar a la comunidad médica sobre que estos no son productos inocuos y a ofrecer apoyo para la cesación a quienes ya los usan.

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