Kim Ju-ae, hija del líder norcoreano Kim Jong-un, realizó su primera visita al mausoleo donde están los restos de su abuelo Kim Jong-il y su bisabuelo Kim Il-sung, según imágenes difundidas por medios estatales. Esta aparición refuerza la percepción de que podría ser la posible sucesora de su padre.
La dinastía Kim ha gobernado Corea del Norte durante décadas y el culto al denominado “linaje Paektu” sigue siendo central en la vida política y social. Kim Jong-un es el tercer miembro de la familia en encabezar el país, tras Kim Jong-il y Kim Il-sung, considerados “líderes eternos”, cuyos restos reposan en el Palacio del Sol de Kumsusan en Pyongyang.
La Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA) informó que Kim Jong-un visitó el mausoleo acompañado por altos funcionarios y publicó imágenes en las que aparece su hija Ju-ae. Según la inteligencia de Corea del Sur, tras una visita de alto perfil a Pekín junto a su padre, Ju-ae es vista como la siguiente en la línea de sucesión.
Ju-ae fue presentada públicamente en 2022 durante la exhibición de un misil balístico intercontinental junto a Kim Jong-un. Desde entonces, los medios estatales la han descrito con expresiones como “la niña amada” y la han calificado con un título honorífico traducido como “gran persona de guía” (hyangdo), un tratamiento reservado habitualmente a líderes principales y posibles herederos.
Su presencia en la esfera pública ha adquirido un protagonismo inusual, lo que ha alimentado especulaciones sobre una posible designación como heredera del régimen.
Desde aquella primera aparición en un acto de fuerte carga simbólica militar, Ju-ae ha ocupado un lugar destacado en la cobertura de medios estatales; analistas interpretan esta visibilidad como una estrategia destinada a asegurar la sucesión dinástica en el país cerrado. El análisis plantea dudas sobre el futuro político de Corea del Norte y sobre el papel de la mujer en una sociedad marcadamente patriarcal y militarizada.
La irrupción pública de Ju-ae en noviembre de 2022, durante la presentación del misil, combinó gestos de afecto y un mensaje de poder. Posteriormente ha participado en diversas actividades oficiales y en visitas a instalaciones estratégicas junto a su padre, en apariciones difundidas por la prensa estatal que la presenta con títulos honoríficos, a menudo sin nombrarla directamente.
Con una edad estimada en torno a los doce años, Ju-ae no tiene cargos oficiales ni ha hecho declaraciones públicas, pero su constante presencia junto a Kim Jong-un ha llamado la atención de los servicios de inteligencia surcoreanos y de expertos internacionales, que la señalan como la candidata más probable para la sucesión.
Donald Southerton, autor de “Korea 101”, dijo al The New York Times que la niña que inicialmente parecía una curiosidad familiar se ha convertido en una figura pulida e integrada en la narrativa de poder dinástico de Corea del Norte. Según él, cada foto, desfile y saludo está cuidadosamente escenificado para transmitir sucesión, legitimidad y continuidad de la dinastía.
El creciente protagonismo de Ju-ae ha desplazado a otras mujeres de la familia: su madre, Ri Sol-ju, ha perdido visibilidad en actos oficiales, y su tía Kim Yo-jong, antes considerada posible heredera, ha quedado relegada en la cobertura mediática.
No obstante, analistas surcoreanos advierten que su promoción pública no garantiza que llegue a liderar el país. Kang Dong-wan, experto en Corea del Norte de la Universidad Dong-A, indicó al The New York Times que, si en algún momento se confirma la existencia de un hermano varón, Ju-ae podría quedar como figura transitoria. De momento, su presencia pública transmite un mensaje claro: la dinastía Kim se prepara para la cuarta generación en el poder.
(Con información de AFP)


