15 de enero de 2026
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La muerte de Daniel Mendoza por un amor clandestino

Contenido con advertencia: el texto trata sobre un suicidio.

Alejandro Dolina introducía la reflexión sobre el peso del amor frente a la amistad con una frase que cuestiona qué prioridad tiene cada uno en la vida. Esa idea sirve de marco para relatar los hechos que sacudieron a Buenos Aires el 17 de agosto de 1992.

Ese día, feriado invernal, se informó que el conductor y periodista Daniel Mendoza se había quitado la vida en su departamento de Belgrano con un disparo al corazón. Las investigaciones y la cobertura señalaron que el revólver, comprado el día anterior en el shopping Alto Palermo, se había accionado dos veces: el primer disparo impactó en el techo y el segundo fue mortal. Mendoza tenía 48 años y una carrera destacada en el periodismo y la televisión; era además padre de seis hijos y una figura pública muy conocida.

Mendoza era descrito por colegas como un hombre de fuerte personalidad, impulsivo y demandante, que no toleraba el rechazo. Estas características confluyeron con su vida sentimental agitada: su vínculo más publicitado al momento de la tragedia era con la modelo y panelista Andrea Frigerio, con quien había mantenido un romance clandestino que trascendió al mostrarse en público durante un viaje a Buzios, Brasil. Frigerio tenía entonces 31 años, 16 menos que Mendoza; la relación entre ellos desató un fuerte interés mediático y fue foco de la cobertura tras el fallecimiento.

Mendoza permanecía casado con María Cossio, con quien tuvo cuatro hijas —Marina, Mercedes (actualmente conductora), Dolores y Macarena—. En relaciones anteriores tuvo otros dos hijos: Jimena, de su primer matrimonio con la periodista Virginia Hanglin, y un hijo reconocido cuatro años antes del final, fruto de una relación con la azafata Daniela González. Cossio mantuvo una postura reservada ante la prensa y ofreció una interpretación diferente del estado emocional de Mendoza, afirmando que él le decía que ya no encontraba motivaciones en su vida.

El vínculo con Frigerio se gestó en el programa que compartían en Canal 7 (entonces ATC). Con el tiempo aparecieron tensiones: Frigerio inició otra relación con Lucas Bochino, un hombre más joven que le ofrecía calma frente al temperamento de Mendoza. Esa situación recrudeció los celos y la obsesión del conductor. Según reconstrucciones periodísticas, Mendoza llegó a pagar a un taxista para que vigilara los movimientos de Frigerio. En agosto ella anunció que viajaría por unas semanas; su último intercambio telefónico con Mendoza quedó registrado públicamente. Frigerio viajó finalmente a Nueva York y a Jamaica, donde se enteró por los medios del desenlace.

Previo al hecho hubo episodios de conflicto y búsquedas de ayuda: Mendoza consultó a amigos, incluida una conversación con Víctor Sueiro, y llegó a revisar un libro de anatomía que luego fue hallado cerca de su cuerpo. No dejó cartas ni manifiestos; sí dejó saludos a personas cercanas, su legado profesional y archivos de trabajo.

En conjunto, la historia fue narrada como un desenlace trágico marcado por celos, relaciones clandestinas y la presión pública sobre la vida privada de figuras mediáticas. La muerte de Daniel Mendoza permaneció como un caso emblemático en la crónica de la farándula argentina de la época y planteó interrogantes sobre los efectos del desamor, la exposición pública y la salud emocional de personas en el centro de la escena.

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