La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó este sábado que se activó el Consejo de Defensa de la Nación, que ella preside, y que se remitió al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) el decreto de estado de conmoción exterior para que la Sala Constitucional declare su constitucionalidad y autorice su ejecución “en las próximas horas”.
“Suscrito el decreto, estamos procediendo en este Consejo de Defensa de la Nación a entregarlo a la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia para su respaldo constitucional”, explicó Rodríguez durante una reunión del Consejo de Defensa en la que participaron ministros y jefes militares, transmisión que fue difundida por Venezolana de Televisión (VTV).
Rodríguez dijo que el documento fue firmado por el presidente Nicolás Maduro, quien, según su relato, fue detenido por fuerzas estadounidenses durante la madrugada de este sábado en un ataque en Caracas y en otros estados del país.
El Consejo de Defensa se mantiene activo y espera la respuesta de la Sala Constitucional del TSJ para que “todo lo que esté previsto en ese Decreto de Conmoción Externa se ejecute a partir de ese momento”, indicó la funcionaria.
El 29 de septiembre, Rodríguez, también ministra de Hidrocarburos, había anunciado ante el cuerpo diplomático en Caracas que Maduro había firmado un Decreto de Conmoción Exterior que otorgaría “facultades especiales” al presidente frente a lo que calificó como amenazas de Estados Unidos.
Según lo expuesto por Rodríguez, esas facultades permitirían movilizar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en todo el país, asumir control militar inmediato de la infraestructura de servicios públicos, de la industria de hidrocarburos y de empresas básicas para garantizar su funcionamiento, así como activar todos los planes de seguridad ciudadana.
El contenido detallado del decreto no ha sido divulgado, por lo que su alcance sigue siendo desconocido.
Las autoridades han afirmado públicamente que el decreto concede poderes especiales al presidente, y Rodríguez subrayó este sábado que Maduro es “el único presidente de Venezuela”.
La falta de presencia del jefe de Estado genera incertidumbre sobre quién asumiría la ejecución de las medidas establecidas en el decreto.
La dirección del chavismo en Venezuela reaccionó este sábado ante la detención de Maduro por fuerzas estadounidenses con un mensaje orientado a preservar el control interno y a desconocer la legitimidad de la operación.
En una cadena de radio y televisión, la vicepresidenta rechazó la detención de Maduro, exigió su liberación y afirmó que el gobierno está preparado para “defender” al país.
Rodríguez sostuvo que Maduro continúa siendo el presidente del país pese a encontrarse bajo custodia estadounidense.
“Exigimos la inmediata liberación del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores”, declaró, al presentar la operación como una agresión extranjera. La funcionaria encabezó un Consejo de Defensa de la Nación que reunió a los principales referentes del aparato político, judicial y militar.
El mensaje fue emitido horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmara que Maduro fue detenido en Caracas durante una operación militar de gran escala y trasladado fuera del país. Washington sostiene que Maduro enfrenta cargos federales por narcoterrorismo y otros delitos, acusaciones que el chavismo ha rechazado de forma sistemática.
En su intervención, Rodríguez calificó la actuación estadounidense como una violación del derecho internacional.
“Estamos listos para defender a Venezuela, estamos listos para defender nuestros recursos naturales”, afirmó, al tiempo que acusó a Estados Unidos de ignorar principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas y pidió a la población mantener la calma y respaldar a las instituciones controladas por el gobierno.
El tono del mensaje contrastó con la situación real del poder en Caracas. Con Maduro fuera del país y bajo custodia extranjera, el régimen enfrenta un escenario inédito, marcado por un vacío de liderazgo efectivo y por la incertidumbre sobre la cadena de mando. Aunque Rodríguez es la primera en la línea de sucesión, no anunció cambios formales en la estructura del poder ni medidas concretas más allá del rechazo político a la operación.
Desde Estados Unidos, el discurso fue de signo opuesto. Trump afirmó que su administración asumirá el control del país durante una etapa de transición.
“Vamos a gobernar”, dijo el mandatario en una rueda de prensa, y añadió que su equipo de seguridad liderará el proceso inicial. También aseguró que el secretario de Estado, Marco Rubio, mantuvo contactos con Rodríguez para iniciar conversaciones políticas, una versión que Caracas no confirmó.
Trump vinculó la intervención con el futuro del sector energético venezolano y afirmó que empresas estadounidenses invertirían “miles de millones de dólares” para reconstruir la infraestructura petrolera, dañada tras años de mala gestión y sanciones. Venezuela posee una de las mayores reservas probadas de crudo del mundo, factor central en el interés estratégico de Washington.
Venezuela atraviesa desde hace más de una década una crisis profunda, con colapso económico, emigración masiva y denuncias por violaciones de derechos humanos. Maduro fue acusado formalmente en tribunales estadounidenses en 2020, pero hasta ahora había permanecido fuera del alcance de la justicia.
La reacción de Rodríguez se inscribe en una lógica de supervivencia del gobierno. Al desconocer la detención y apelar a la defensa nacional, la dirigencia busca contener posibles fracturas internas y preservar la lealtad de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, la ausencia de Maduro y la presión directa de Estados Unidos abren una etapa inédita para el ejercicio del poder en Venezuela.
Mientras Washington avanza en el plano judicial y político, el mensaje desde Caracas se percibe más como una estrategia discursiva de resistencia que como una capacidad real para revertir el nuevo escenario. El futuro inmediato del país dependerá de la evolución del control interno del régimen y de las decisiones de los actores internacionales involucrados.
(Con información de EFE y AFP)


