15 de enero de 2026
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Gustavo Bermúdez vuelve a Mar del Plata tras 30 años

Gustavo Bermúdez, conocido por su sonrisa y su presencia carismática, busca desligarse de la imagen de galán tradicional y enfocarse en hacer comedia. Tras treinta años, vuelve a subirse a un escenario en Mar del Plata con La Cena de los Tontos, una obra de gran éxito. Durante un encuentro en la playa Bristol, con el mar y el viento como telón de fondo, Martín Bossi comenta en tono elogioso la apariencia impecable de Bermúdez, provocando una sonrisa en el actor.

En la obra interpreta a Pablo Barrantes, un hombre acomodado que organiza encuentros semanales con amigos y coloca a un invitado aparentemente “tonto” sin que sepa el verdadero propósito de la reunión. La llegada inesperada del personaje de Francisco Pignon, interpretado por Bossi, complica la situación y desencadena la comedia.

Hace veinticinco años asistió como espectador a versiones anteriores de esta comedia en Mar del Plata, montadas en 2000 y 2009. En 1995, tras protagonizar “Nano”, produjo y actuó en Romeo y Julieta en el teatro Neptuno de la ciudad, una producción de gran envergadura que tuvo repercusión local.

En televisión dejó una marca importante como protagonista de telenovelas argentinas emblemáticas, entre ellas Celeste, Antonella, Alén, Luz de Luna, Nano y Celeste siempre Celeste. Se alejó de la pantalla para instalarse en el sur y dedicarse a sus hijas, y regresó a la actuación en 2014 con Somos familia. Desde entonces ha optado por compromisos breves y papeles esporádicos. En tiempos recientes trabajó en Los protectores para Star+, alternando la actuación con tareas de producción.

En teatro ha trabajado con figuras como Emilio Disi, Claudio García Satur y Miguel Ángel Rodríguez; con este último compartió Extraña pareja hace diez años, también en Mar del Plata. Su trayectoria teatral se caracteriza por una elección cuidadosa y limitada de proyectos.

En lo personal, su relación con Verónica Varano marcó una nueva etapa. En 2020, durante la pandemia y después de rumores en el ambiente artístico, la pareja confirmó su vínculo. Ambos tienen hijos de relaciones previas y han construido una relación basada en la discreción y el equilibrio entre la vida privada y la profesional.

En ese marco de relajación y buen humor, Bermúdez se dispone a conversar con Teleshow sobre esta etapa de su carrera.

—¿Cómo recibís este inicio de temporada?

—Muy contento y agradecido por la respuesta del público. Tener la oportunidad de estar en esta obra, que es una comedia con la que la gente conecta y se ríe de principio a fin, es algo que disfruto muchísimo. La función genera muchas risas y aplausos constantes.

—Hacer reír es difícil…

—Sí, muchísimo. Para mí es un desafío adicional porque mi trayectoria no se basó en la comedia. Sentir la risa del público desde el escenario es algo nuevo y lo disfruto día a día.

—¿Cómo fue el detrás de escena para llegar hasta este momento…te convencieron?

—Con esta comedia me convencí solo: como espectador me reí mucho y pensé que sería un lujo poder vivirlo desde el escenario. Es una gratitud enorme poder hacerlo en una ciudad que quiero desde chico y donde viví muchas experiencias.

—Es tu regreso a los escenarios después de décadas…

—No venía a Mar del Plata desde hace treinta años; la última temporada fue la de Romeo y Julieta en el mismo teatro. Volver ahora es como reencontrarse con un amigo: todo resulta familiar, como si hubiera sido ayer. Viví y recorrí mucho la ciudad en mi infancia y estas temporadas me traen muchos recuerdos.

—¿Cómo es la dinámica con el grupo? Te tocó un equipazo…

—Sí, comparto el escenario con Guillermo Arengo, Esteban Prol, Martín Bossi y Laurita Fernández. Son compañeros excelentes, profesionales y con muy buena onda. El clima del grupo contribuye a que todo sea disfrutable.

—En esto de ponerse a punto para la comedia, ¿Martín ayudó? Siempre te hace chistes, te hace algún comentario.

—Martín es incansable en la búsqueda de la risa, siempre va a fondo y el público se parte de risa. A veces le digo que frene porque sigue y sigue. En general, todos los compañeros hacen un trabajo espectacular.

—¿Los años como galán te ayudaron a construir el personaje?

—Todo suma, pero lo físico dura poco si no hay conexión. La apariencia puede atraer al principio, pero la conexión con el público se logra por otros aspectos del personaje y la actuación.

—¿Qué dijo Adrián Suar cuando accediste?

—Adrián es un amigo de toda la vida y hablamos seguido de proyectos. Cuando surgió la posibilidad de hacer La Cena de los Tontos en Mar del Plata, yo quise hacerlo. Cuando se presentan oportunidades como esta, hay que tomarlas.

—¿Cómo es tu rutina en Mar del Plata?

—Caminar por la rambla o por el mar, pasear, salir a comer o quedarse en casa. Me gusta comer en casa y llevar una vida tranquila. También requiere energía y concentración para las funciones, que pueden ser una o dos por día según la jornada.

—¿Quiénes vinieron a acompañarte a la ciudad?

—Mi pareja está aquí y va y viene, y mis hijas me visitan cuando pueden, ya que tienen sus compromisos.

—¿Qué te dijo Verónica cuando le comentaste la temporada? ¿Cómo reaccionó?

—Ella está muy contenta y vive lo que me pasa como propio. Compartimos proyectos y planes, siempre proyectando viajes pero priorizando compartir el día a día. Es una persona muy buena.

—Hablando de proyectos, ¿qué tenés en mente ahora? ¿Vas a seguir con el teatro?

—Por ahora estoy muy concentrado en La Cena de los Tontos. No soy de llenar mi agenda; estoy satisfecho con este proyecto y todavía no sé si me entusiasmaría con otra cosa en el corto plazo. Por ahora todo mi entusiasmo está puesto en esta obra.

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