15 de enero de 2026
Buenos Aires, 24 C

Japón busca liderar la IA pese al envejecimiento poblacional

Japón intenta posicionarse como referente mundial en inteligencia artificial (IA) para revertir dos décadas de estancamiento digital y afrontar un reto demográfico profundo.

Con la previsión de que para 2070 cerca del 40% de la población tendrá 65 años o más, el gobierno de la primera ministra Takaichi Sanae ha puesto la IA en el centro de su estrategia nacional, apoyada en iniciativas como la Ley de Promoción de la IA 2025 y el objetivo de convertir al país en “el más favorable a la IA del mundo”.

Este esfuerzo contrasta con la influencia que Japón tuvo en las décadas de 1980 y 1990, cuando fuertes inversiones públicas en investigación avanzada y proyectos como la “Computadora de Quinta Generación” situaron al país a la vanguardia tecnológica.

Empresas como Toyota, Hitachi, Toshiba y Panasonic impulsaron la robótica y la automatización, pero el colapso de la burbuja financiera en los años 90 detuvo el flujo de capital y talento, dando lugar a lo que se conoce como las “dos décadas perdidas”.

Por qué Japón habla de dos décadas perdidas en avance tecnológico

Tras esa crisis, la inversión y la migración de especialistas se ralentizaron, mientras la revolución digital se consolidaba en el extranjero. Como resultado, gran parte del impulso inicial de la innovación se trasladó fuera de Japón.

Hoy la IA aparece como una salida económica y social: se calcula que podría generar 197 billones de yenes (1,3 billones de dólares) para 2030. Estudios como el de Accenture indican que, entre países desarrollados, Japón tiene un potencial especialmente alto de beneficio económico por la IA, justamente por su aguda escasez de mano de obra.

El desafío es evidente: población decreciente, mercado laboral reducido y una estructura social fuertemente envejecida.

Limitaciones para aprovechar la inteligencia artificial

La capacidad de Japón para liderar en IA se topa con límites estructurales. El ecosistema global actual depende de grandes volúmenes de datos, enormes inversiones privadas y capacidad computacional masiva—áreas donde otros países, especialmente Estados Unidos y China, marcan el ritmo.

La escasez de datos en japonés limita el rendimiento y la comercialización de modelos de lenguaje a gran escala, que se benefician de retroalimentación global en idiomas como el inglés. Además, la inversión privada en IA en Japón es menor en comparación con los principales competidores, lo que favorece mejoras incrementales sobre disrupciones radicales.

Fortalezas de Japón para integrar la IA

Donde Japón destaca es en integrar la IA de forma segura y fiable en sus sectores productivos y sociales. Su experiencia en robótica, manufactura de precisión y sistemas integrados crea sinergias entre hardware y software que favorecen soluciones robustas.

El valor diferencial reside más en la calidad, la confiabilidad y la aceptación social que en la escala tecnológica. Ámbitos como la salud y el cuidado de personas mayores, cruciales para la sociedad japonesa, ofrecen aplicaciones concretas en las que la confianza, la regulación estricta y la adopción social son determinantes.

Japón ha desarrollado herramientas de IA para diagnóstico médico, descubrimiento de fármacos y monitorización de pacientes, capacidades que resultan especialmente relevantes para otras economías con poblaciones envejecidas.

Aportación de Japón al avance de la IA

La contribución japonesa tiende a centrarse en soluciones industriales y sociales fiables más que en servicios de consumo masivo tipo ChatGPT. Su reputación de calidad y los lazos económicos con países que enfrentan retos demográficos similares permiten una influencia regional significativa sin necesidad de dominar tecnológicamente.

Además, la postura neutral de Japón en la gobernanza de la IA, reflejada en iniciativas como los “Principios Centrados en el Ser Humano para una Sociedad de IA”, le otorga peso entre naciones que buscan equilibrar innovación y regulación.

Al no encuadrarse claramente ni en el modelo de “capitalismo de plataformas” ni en un control digital estatal, Japón mantiene una posición que puede facilitar acuerdos internacionales y modelos de adopción de IA basados en confianza y seguridad.

Artículo anterior

Qué ver en la nueva Expo Comics de San Vicente

Artículo siguiente

Bertrab y la fragilidad del Atlántico Sur ante el cambio climático

Continuar leyendo

Últimas noticias