El presidente de Corea del Sur, Lee Jaem-yung, propuso este miércoles que Corea del Norte detenga su programa nuclear a cambio de “una compensación o alguna forma de retorno” para Pyongyang, y solicitó al líder chino Xi Jinping que colabore en ese propósito.
Lee señaló que el secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China podría “desempeñar un papel de mediador en los asuntos de la península de Corea, incluido el problema nuclear de Corea del Norte”.
Sus declaraciones se produjeron después de la serie de lanzamientos de misiles realizados por el régimen de Kim Jong-un el pasado domingo, a principios de 2026.
“Todos los canales (con Corea del Norte) están bloqueados. No solo hay cero confianza, sino hostilidad. Lo estamos intentando, pero actualmente está completamente bloqueado, por lo que la comunicación es imposible. Espero que China actúe como mediador para la paz”, declaró Lee Jaem-yung.
“El simple hecho de detenerse en el nivel actual —ninguna producción adicional de armas nucleares, ninguna transferencia de materiales nucleares al exterior y ningún mayor desarrollo de misiles balísticos intercontinentales— ya sería una ganancia”, afirmó Lee durante una rueda de prensa en Shanghái, tras varias reuniones con altos funcionarios chinos.
El presidente surcoreano indicó que, si se alcanza ese punto, a mediano plazo podría avanzarse hacia una reducción gradual del arsenal y, a largo plazo, se mantendría el objetivo de una península coreana libre de armas nucleares.
“El gobierno de Corea del Sur tiene la intención de manejar la relación entre Corea del Sur y China basándose en el principio de respeto mutuo y priorizando los intereses nacionales de cada país para que la relación no esté sesgada hacia un lado ni influenciada por las emociones”, declaró Lee Jaem-yung, según la agencia surcoreana Yonhap.
“La relación entre Corea y China es verdaderamente una en la que ambas partes se necesitan mutuamente. No hay necesidad de provocar, excluir o confrontar innecesariamente al otro”, agregó. Lee es el primer presidente surcoreano que visita la capital china en seis años.
El presidente expresó su preocupación por la escalada de tensión en la región tras el lanzamiento de misiles desde la península: “No entiendo por qué estamos creando problemas innecesarios e infundados y provocando conflictos cuando podemos crear un mejor entorno”, y añadió: “Espero que podamos cambiar esta relación a una en la que podamos ayudarnos mutuamente en el futuro”.
En ese sentido, señaló que su visita a China “parece haber avanzado más de lo esperado” y agregó: “Hubo mucha comunicación y parece que encontramos una manera de resolver amistosamente cuestiones que podrían haber sido conflictivas”.
(Con información de AFP)


