El mundo del espectáculo se vio perturbado por rumores sobre una posible infidelidad de Luciano Castro a Griselda Siciliani durante un viaje laboral a España. Castro viajó a Madrid en noviembre para trabajar en una obra y allí apareció una joven de 28 años, Sarah Borrell, en torno a cuya relación con el actor surgieron conversaciones privadas difundidas posteriormente.
En el programa Puro Show (El Trece), Fernanda Iglesias mostró capturas de pantalla de esos mensajes, que se remontan a noviembre. En las imágenes difundidas, la joven tenía registrado el teléfono del actor como “Luciano Actor”, dato que llamó la atención del panel.
Según las referencias en el programa, ambos se habrían conocido en un bar de Madrid y continuado la conversación por mensajes privados. Pronto intercambiaron teléfonos y compartieron ubicaciones y direcciones, entre ellas la del departamento del actor y la cercanía con el lugar donde ella trabajaba.
Los intercambios incluyeron también fotos desde el lugar de trabajo y comentarios con tono sugestivo. Castro evitó facilitar su cuenta personal de Instagram y en cambio pasó el perfil de la obra, Sansón de las Pinas, lo que fue objeto de preguntas por parte del panel sobre la visibilidad del apellido del actor en redes.
En el programa se señaló que Castro la invitaba insistentemente a encontrarse, mientras que Sarah mostró cautela en sus respuestas. En varios mensajes él expresó su deseo de verla y ella respondió posponiendo encuentros por cansancio, una dinámica que el panel calificó como un intercambio diario con tono de coqueteo.
La comunicación incluyó preguntas sobre el domicilio —ella dijo vivir en “Sol”—, consultas sobre el desempeño en la obra y el envío de audios, ubicaciones y detalles sobre recorridos en metro. En pantalla se presentaron mapas y rutas que, según el programa, mostraban un trayecto de unos veintinueve minutos entre ambos.
La persistencia de Castro en intentar coordinar un encuentro fue destacada por los panelistas, que señalaron un interés sostenido por parte del actor y una actitud más prudente por parte de Sarah, según las conversaciones difundidas.
En algún momento el tono de los mensajes se volvió más íntimo: en la charla emergieron propuestas como “¿Quieres una noche loca?” y el intercambio de fotografías con elogios por parte de Castro. También se compartieron fotos desde el aeropuerto al cierre de uno de los viajes.
Las conversaciones continuaron tras el regreso a Argentina. Sarah escribió comentando que pensó que él estaba casado y por eso se había distanciado. Castro, según los mensajes, le aseguró que volvería a Madrid en una fecha específica por una grabación en Bilbao; en el estudio cuestionaron la veracidad de esa afirmación.
El episodio puso en discusión la situación sentimental de Castro y Siciliani y mostró un aspecto poco conocido del comportamiento del actor durante su estadía en Madrid. Queda a la espera la reacción pública de Siciliani y el desenlace de la pareja frente a estas revelaciones.


