Las protestas en Irán, alimentadas por una economía debilitada, están aumentando la presión sobre el régimen teocrático. Teherán todavía enfrenta las consecuencias de un conflicto de 12 días con Israel en junio y de acciones militares que afectaron instalaciones nucleares. Desde que en septiembre se restablecieron algunas sanciones de la ONU por el programa atómico, la moneda iraní se ha desplomado: el rial cotiza ahora por encima de 1.400.000 por dólar estadounidense.
Al mismo tiempo, el denominado “Eje de la Resistencia”, la red de aliados y grupos armados respaldados por Irán, ha perdido fuerza desde el estallido de la guerra entre Israel y Hamás en 2023.
Analistas advierten: “Si comienzan a matar personas como lo han hecho en el pasado, creo que serán golpeados muy duramente por Estados Unidos”.
A continuación se resumen los antecedentes y los principales desafíos que enfrenta el gobierno iraní.
Qué tan extendidas están las protestas
Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en EE. UU., se han registrado más de 340 protestas en las 31 provincias del país. El mismo informe señala al menos 38 muertos y más de 2.200 arrestos, datos recopilados mediante una red de activistas dentro de Irán que ha resultado fiable en disturbios anteriores.
Medir con precisión el alcance de las movilizaciones es complejo: los medios estatales informan de forma limitada, los videos en internet suelen ser cortos y de baja calidad, y los periodistas locales enfrentan restricciones de movimiento y riesgo de detención o acoso por parte de las autoridades.
Las manifestaciones no parecen cesar, pese al llamado del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, a controlar a los alborotadores.
Por qué comenzaron las manifestaciones
La fuerte depreciación del rial ha desencadenado una crisis económica que se refleja en aumentos de precios en alimentos básicos como carne y arroz. La inflación anual ronda el 40 %, presionando el poder adquisitivo de la población.
En diciembre, el gobierno aumentó los precios de la gasolina subsidiada y estableció revisiones trimestrales de esos precios, lo que agravó el malestar. Además, la eliminación reciente de una tasa de cambio preferencial y subsidiada para la mayoría de las importaciones —salvo medicinas y trigo— podría disparar aún más los precios de los alimentos.
Las protestas empezaron a fines de diciembre entre comerciantes de Teherán y se extendieron por otras ciudades. Aunque inicialmente se centraron en motivos económicos, pronto adquirieron un carácter más amplio y antigubernamental, en un contexto de descontento acumulado, incluido el malestar surgido tras la muerte en 2022 de Mahsa Amini mientras estaba bajo custodia policial.
Las alianzas de Irán están debilitadas
El “Eje de la Resistencia”, que cobró fuerza tras la invasión de 2003 en Irak y la reorganización regional posterior, muestra señales de fragilidad.
En Gaza, Israel ha infligido un golpe importante a Hamás durante la guerra. Hezbolá, en Líbano, ha sufrido bajas en su cúpula por ataques israelíes y ha visto reducirse su capacidad operativa. En Siria, una rápida ofensiva en diciembre de 2024 desplazó al régimen de Bashar al Assad, tradicional socio de Irán. En Yemen, los hutíes respaldados por Teherán han sido blanco de ataques aéreos de Israel y Estados Unidos.
En el plano internacional, China sigue comprando petróleo iraní, pero no ha ofrecido apoyo militar declarado, y Rusia, aunque ha utilizado tecnología iraní como drones, tampoco ha brindado un respaldo militar abierto para compensar las pérdidas de la red de aliados de Irán.
Occidente se preocupa por el programa nuclear iraní
Irán sostiene que su programa nuclear es con fines civiles, pero en años recientes ha habido señales que preocupan a Occidente, incluida la aceleración del enriquecimiento de uranio a niveles cercanos al grado militar antes de las acciones militares de junio.
Además, Teherán ha reducido su cooperación con la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA). El director general de la OIEA ha advertido que, si decidiera desarrollar armas, Irán podría estar en condiciones de fabricar varias bombas nucleares.
Las agencias de inteligencia de Estados Unidos estiman que Irán no ha iniciado un programa de armas nucleares, pero que ha llevado a cabo actividades que lo acercan a la capacidad de producir un dispositivo si así lo decidiera.
Recientemente, Irán afirmó que ha dejado de enriquecer uranio en algunos sitios, un gesto interpretado como intento de mostrar disposición a negociar para aliviar sanciones, aunque no se han reanudado conversaciones significativas desde la escalada de junio.
Por qué son tan tensas las relaciones entre Irán y Estados Unidos
Antes de la Revolución Islámica, Irán fue uno de los principales aliados de Estados Unidos en la región bajo el sha Mohammad Reza Pahlavi, con compras de armamento estadounidense y cooperación en inteligencia. La CIA respaldó el golpe de 1953 que fortaleció al sha.
En 1979, el sha huyó en medio de protestas masivas y la Revolución Islámica liderada por el ayatolá Ruhollah Jomeiní estableció la República Islámica.
Ese mismo año, estudiantes iraníes ocuparon la embajada estadounidense en Teherán, provocando la crisis de los rehenes que duró 444 días y el quiebre de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
Durante la guerra Irán-Irak en los años ochenta, Estados Unidos apoyó a Irak y llevó a cabo operaciones navales y otras acciones que tensionaron aún más el vínculo bilateral.
Desde entonces, la relación ha alternado entre confrontación y episodios de negociación. El acuerdo nuclear de 2015 marcó una fase de mayor diálogo al limitar el programa iraní a cambio del levantamiento de sanciones, pero la retirada unilateral de Estados Unidos en 2018 reavivó las tensiones, que se intensificaron tras el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023.
(AP)


