15 de enero de 2026
Buenos Aires, 23 C

Mentalidad de lo suficientemente bueno: cómo mejora la toma de decisiones

Tomar decisiones puede sentirse como una carga cotidiana. Incluso elecciones simples, como qué comer o cómo responder un mensaje, se complican cuando buscamos la perfección en todo.

Esa presión constante agota y consume energía. Por eso, algunos especialistas proponen una alternativa accesible: adoptar una mentalidad de “suficientemente bueno”. No implica conformismo, sino salir de la duda prolongada para recuperar control y espacio mental para lo realmente importante.

¿Qué es la mentalidad de “suficientemente bueno”?

Esta postura consiste en escoger opciones que cumplen lo necesario sin agotar recursos buscando la mejor alternativa posible. La terapeuta matrimonial y familiar Chloë Bean, citada en Real Simple, señala que este enfoque reduce la obsesión por la perfección y, con ello, el miedo a equivocarse y al arrepentimiento, lo que facilita avanzar con más claridad sin quedar atrapados en expectativas externas o internas.

El perfeccionismo tiende a convertir decisiones sencillas en procesos de análisis excesivo. Bean explica que cuando consideramos una elección importante, nuestra mente se centra en evitar errores, lo que puede generar culpa y dudas incluso en asuntos pequeños. Ese pensamiento excesivo no facilita el progreso; más bien produce parálisis e inseguridad.

La psicóloga clínica Anne Welsh advierte que el estrés altera nuestro pensamiento: en situaciones de presión el cuerpo pasa a un “modo supervivencia” que disminuye la creatividad y la claridad mental. Bajo esa condición, buscamos más información de la necesaria y demoramos las decisiones, transformando asuntos menores en dilemas significativos.

El ciclo de la indecisión y el perfeccionismo

Mantener muchas opciones abiertas sobrecarga la mente y perpetúa la insatisfacción. Welsh, en Real Simple, sostiene que el perfeccionismo mantiene al cerebro en alerta; en cambio, la mentalidad de satisfacción invita a reconocer límites y a poner un punto final a las elecciones, lo que reduce el arrepentimiento y permite recuperar tiempo y descanso.

Adoptar lo “suficientemente bueno” no equivale a rendirse ni a dejar de esforzarse. Welsh apunta que nos arrepentimos menos cuando las decisiones están alineadas con nuestros valores, sobre todo en relación con el uso del tiempo. Así, decidir se convierte en un acto coherente, no en una búsqueda interminable de perfección.

La psicoterapeuta Sage Grazer destaca que esta mentalidad es especialmente útil en decisiones de bajo riesgo y rutina, como elegir ropa o responder correos. Buscar siempre la opción ideal añade tensión; optar por algo que sea “suficientemente bueno” permite reservar energía para lo que verdaderamente importa y facilita la vida diaria.

Cómo evitar pensar demasiado después de decidir

Para evitar la rumiación tras tomar una decisión, Grazer recomienda establecer de antemano qué resultados son aceptables y, al encontrar una opción que cumpla esos criterios, dar por cerrado el proceso.

También sugiere reafirmar mentalmente que la decisión ya está tomada, lo que ayuda a frenar la tentación de revisarla una y otra vez. Estas estrategias, mencionadas por los expertos en Real Simple, favorecen cerrar cada elección y seguir adelante con mayor tranquilidad.

Optar por la satisfacción no es conformismo, sino una práctica de cuidado de la energía mental. Los terapeutas consultados coinciden en que proteger nuestros recursos cognitivos es esencial para mantener el equilibrio y evitar el desgaste de perseguir la perfección constantemente.

Poner atención, gestionar las emociones y avanzar con claridad aporta beneficios reales, mucho más útiles que intentar alcanzar una perfección inalcanzable.

Artículo anterior

Francia y Rusia intercambiaron prisioneros tras semanas de negociaciones

Artículo siguiente

Francia y Rusia intercambian prisioneros en medio de alta tensión

Continuar leyendo

Últimas noticias