La administración del presidente Donald Trump pidió este jueves ejercer “máxima moderación” en Siria tras enfrentamientos entre el Ejército sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en varios barrios de Alepo, en el marco de lo que describió como “avances históricos hacia la estabilidad” en los últimos meses.
El enviado estadounidense para Siria, Thomas Barrack, declaró que el Gobierno de EE. UU. sigue “de cerca y con gran preocupación” la situación en Ashrafiyé y Sheij Maqsud y subrayó la necesidad de priorizar la protección de la vida y los bienes de los civiles. En un mensaje en la red social X instó a “ejercer la máxima moderación”.
Barrack valoró los progresos hacia la estabilidad, la reconciliación nacional y la reconstrucción tras décadas de conflicto, y consideró que las conversaciones recientes con representantes israelíes constituyen un paso relevante hacia una paz regional más amplia.
Washington interpreta este proceso como un indicio del compromiso de Damasco para romper el ciclo de violencia y sufrimiento, aunque advirtió que transformaciones profundas no se alcanzan de la noche a la mañana.
El diplomático añadió que la semana pasada estuvieron “a punto de concluir con éxito” un acuerdo para integrar todas las instituciones civiles y militares de las zonas kurdas autónomas —incluidas las FDS— bajo el control del Estado central, y estimó que ese objetivo sigue siendo alcanzable pese al intenso conflicto interno.
Barrack reiteró la disposición de Estados Unidos y sus aliados a facilitar esfuerzos de reducción de tensiones y abrir una oportunidad para el diálogo en Siria. Hizo un llamado urgente al Gobierno sirio, a las FDS, a las autoridades locales kurdas y a todos los actores armados para que cesen las hostilidades, reduzcan la tensión de inmediato y se comprometan con la desescalada.
Las declaraciones de Thomas Barrack y de Mazlum Abdi se produjeron en la tercera jornada de enfrentamientos en Alepo; el presidente de transición de Siria, Ahmed al Shara, no se había pronunciado públicamente sobre la situación.
Este jueves, el Mando de Seguridad Interna de la gobernación de Alepo amplió el toque de queda que inicialmente regía en Ashrafiyé y Sheij Maqsud a otras cuatro zonas: Bani Zeid, Al Surián, Al Halak y Al Midán, informó la agencia estatal SANA.
La medida permanecerá “hasta nuevo aviso” con el objetivo de garantizar la seguridad de los residentes y en el marco de acciones destinadas a controlar la situación y prevenir violaciones que puedan poner en peligro vidas y bienes.
Mazlum Abdi acusó al ejército sirio de escalar los enfrentamientos en el país
El jefe de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), Mazlum Abdi, se pronunció por primera vez sobre los sucesos en Alepo, señalando que recurrir a la acción militar y a un lenguaje bélico para imponer soluciones unilaterales es inaceptable y, según dijo, ya ha provocado masacres que constituyen crímenes de guerra en la costa siria en la primera mitad de 2025.
Abdi denunció el despliegue de tanques y artillería en barrios de Alepo, el bombardeo y el desplazamiento de civiles desarmados, y los intentos de asaltar zonas kurdas durante las negociaciones. Advirtió que tales acciones socavan las posibilidades de acuerdos, generan condiciones para cambios demográficos peligrosos y exponen a los civiles en ambos barrios al riesgo de masacres.
El dirigente de las FDS afirmó que su organización respalda a la población de Ashrafiyé y Sheij Maqsud y que lleva “días trabajando con todas las partes” para detener los ataques. Según sus datos, el “ataque indiscriminado de las fuerzas gubernamentales” dejó más de una decena de muertos y 64 heridos.
(Con información de Europa Press)


