15 de enero de 2026
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Canciller danés se reunirá con la administración Trump por Groenlandia

El principal diplomático de Dinamarca llega este miércoles a la Casa Blanca para una reunión de alto riesgo con la administración de Donald Trump, en un intento por reducir la tensión en torno a Groenlandia, territorio autónomo danés que el presidente de Estados Unidos ha prometido adquirir a su aliado de larga data.

Desde su regreso al cargo hace casi un año, Trump ha planteado públicamente la posibilidad de tomar el control de la vasta, estratégica y escasamente poblada isla ártica.

El ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen, solicitó mantener conversaciones con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. El encuentro tiene lugar en la Casa Blanca a pedido del vicepresidente JD Vance. Al solicitar la reunión, Lokke dijo que esperaba “aclarar ciertos malentendidos”. Queda por ver si la administración estadounidense comparte esa intención y si modifica su postura sobre el tema.

Consultado el martes sobre la afirmación del líder de Groenlandia de que la isla prefiere seguir como territorio autónomo de Dinamarca, Trump respondió: “Bueno, ese es su problema”. Añadió: “No sé nada sobre él, pero eso va a ser un gran problema para él”.

El viernes, el presidente endureció aún más su mensaje: dijo que quería Groenlandia “les guste o no” y advirtió que “si no lo hacemos de la manera fácil, lo haremos de la manera difícil”. Con experiencia como desarrollador inmobiliario, Trump argumenta que Estados Unidos necesita la isla ante la posible amenaza de una acción de Rusia o China.

Ambas potencias han incrementado su actividad en el Ártico, una región que cobra mayor relevancia estratégica a medida que el retroceso del hielo por el cambio climático abre nuevas rutas y accesos. La incorporación de Groenlandia, con unos 57.000 habitantes, colocaría a Estados Unidos por delante de China y Canadá en extensión territorial y lo convertiría en el segundo país más grande del mundo, tras Rusia.

¿Es posible la cooperación?

En marzo, Vance realizó una visita no anunciada a Groenlandia. Permaneció únicamente en Pituffik, la antigua base estadounidense en la isla, sin establecer contacto con residentes locales. El vicepresidente es conocido por su línea dura, rasgo que se evidenció cuando reprendió públicamente al presidente ucraniano Volodimir Zelensky durante una reunión en la Casa Blanca en febrero.

No se informó si la reunión sobre Groenlandia será abierta a la prensa; de no serlo, disminuirían las posibilidades de un enfrentamiento televisado similar. “Si Estados Unidos sigue con ‘Tenemos que tener Groenlandia a cualquier precio’, podría ser una reunión muy corta”, señaló Penny Naas, vicepresidenta senior del German Marshall Fund of the United States, con sede en Washington. “Si hay algún pequeño matiz, podría dar lugar a una conversación diferente”, añadió.

La jefa de la diplomacia de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, participa en las conversaciones. Su gobierno, al igual que el de Dinamarca, rechaza con firmeza las intenciones de Trump. “Una cosa debe quedar clara para todos: Groenlandia no quiere ser propiedad de Estados Unidos. Groenlandia no quiere ser gobernada por Estados Unidos. Groenlandia no quiere ser parte de Estados Unidos”, declaró el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, en una conferencia de prensa previa al encuentro en Washington.

Nielsen habló junto a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, quien aseguró que no fue fácil responder a “la presión completamente inaceptable de nuestro aliado más cercano”.

(Con información de AFP)

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