Luciano Castro habló públicamente por primera vez tras revelarse su affaire con una bailarina danesa y los audios y chats íntimos que se difundieron. Desde una playa en Mar del Plata, reconoció que suele conseguir cosas importantes y luego arruinarlas: “Tengo esa gran virtud de conseguir grandes cosas en mi vida y de inmediato, las destruyo en un minuto”. Sobre si le pidió disculpas a Griselda Siciliani, explicó que hablaron directamente: “Con Griselda hablo claramente. Y Griselda juega a otra liga y conmigo habla desde ese lugar. Fue una charla nuestra”.
El actor negó que la pareja corra riesgo inminente por el escándalo, pero admitió el daño: “Esto destruye la confianza, que [es] algo muy importante en la pareja. Se te empiezan a acabar las fichas… Esto no resbala, esto jode”. También rechazó que su situación implique una relación abierta: “No, no”.
Castro se refirió además a los audios en los que adopta un acento español al hablar con Sarah Borrell. Dijo sentir vergüenza y definió su comportamiento como patético: “Imaginate estar hablando como El Zorro para ver si le podés caer en gracia a una pendeja, y sos patético”. Hizo un mea culpa sobre sus actitudes y patrones personales: “Evidentemente, debo tener un montón de patrones que tengo que seguir mejorando… Realmente es absurdo, es patético encontrarme en todo ese momento, cuando le tuve que contar a Griselda. Es eso: patético, vergonzoso”.
Recordó asimismo un episodio anterior en que envió selfies desnudo estando en pareja con Sabrina Rojas y calificó su conducta como “un nivel de pelotudismo”. Concluyó que sintió el patetismo de sus actos y que debe mejorar, y dejó en manos del tiempo la reacción definitiva de Griselda Siciliani.


