Jacob Elordi se afirmó internacionalmente por su papel de la “Criatura” en Frankenstein, dirigida por Guillermo del Toro. En una entrevista con W Magazine, el actor australiano explicó cómo se preparó para el personaje y de qué manera esa experiencia influyó en su vida y en sus trabajos posteriores.
“La primera referencia que Guillermo del Toro me envió fue una fotografía de Iggy Pop”, contó Elordi a W Magazine. “Es una imagen clásica; se ve algo demacrado. Yo había interpretado recientemente a un prisionero de guerra en ‘The Narrow Road to the Deep North’, de Justin Kurzel. Por fortuna, cuando me miraba al espejo me reconocía un poco en esa foto”, relató entre risas.
La versión de del Toro retoma el núcleo trágico del relato y lo amplía, situando la sensibilidad de la criatura en el centro de la narración. Víctor Frankenstein, a cargo de Oscar Isaac, abandona a su creación al no hallar en ella la inteligencia que esperaba, lo que desencadena el recorrido emocional de un ser condenado a la soledad y la incomprensión. Esa relación entre creador y creación fue subrayada por la crítica y contribuyó a la buena acogida de la película.
Transformación física y aislamiento en el rodaje
La transformación física fue clave durante el rodaje. Elordi explicó: “Pasé muchas horas en maquillaje y peluquería, y además tuve que aprender una nueva manera de moverme. Me entrené en butoh, una forma de teatro-danza japonesa. Es como reanimar un cadáver”.
El extenso rodaje en Toronto implicó aislamiento y soledad. “Vivía en una casa gótica de tres plantas con grandes ventanales, desde donde veía a la gente pasar”, recordó. “Mis días transcurrían en el set; me sentía desconectado del mundo. No es un papel para salir a almorzar con amigos”, afirmó.
Secuelas y sensibilidad personal
La inmersión en el personaje dejó secuelas. Volver a la rutina fue un reto: “El diseño corporal y la sensación interna fueron muy marcados durante unos seis meses”.
“Reincorporarme a la vida normal siempre resulta difícil después de estar tanto tiempo inmerso en ese ambiente de circo. Mientras rodaba ‘Cumbres Borrascosas’ hubo una escena en la que reaccioné con un gruñido —un ‘ugh’ heredado de Frankenstein—. Me llevó tiempo darme cuenta de que no debía limitarme a gesticular o a gruñir”, explicó.
Elordi reflexionó también sobre su vulnerabilidad ante el cine. Contó que viendo ‘Sentido y sensibilidad’, de Ang Lee, hubo un momento en que el personaje de Kate Winslet vive una revelación emocional; estaba sentado comiendo helado y, de repente, rompió a llorar con ella. “Lloré con la belleza desesperanzada de la película, y con lo que somos”, dijo.
Gustos personales y confesiones más allá de la pantalla
En un tono más distendido, Elordi habló de sus gustos personales, desde la música hasta la televisión. “Mi canción de karaoke es ‘Walking in Memphis’, pero no la versión de Cher”, comentó. Sobre si prefiere gatos o perros respondió: “Perro es una respuesta segura. Decir gato sería atribuirme una gran quietud y sabiduría”.
En cuanto a programas, mencionó su gusto por un formato de telerrealidad: “Mi favorito es ‘¿Es pastel?’. La idea es que te muestran distintos objetos y debes decidir si realmente son pasteles. Requiere mucha destreza identificarlo”, relató en W Magazine.


