Cientos de iraníes volvieron a salir a las calles este viernes en el mayor movimiento de protesta contra la República Islámica en más de tres años, pese a un apagón de internet impuesto por las autoridades; la represión de las manifestaciones ha dejado decenas de muertos.
Con consignas como “muerte al dictador”, manifestantes en Teherán y otras ciudades exigieron el fin del sistema teocrático chiita, en un movimiento que comenzó hace casi dos semanas motivado inicialmente por el malestar ante la subida del costo de la vida.
En el distrito de Sadatabad, en el noroeste de Teherán, personas marcharon golpeando cacerolas y coreando lemas contra el gobierno, entre ellos “muerte a Jamenei”, en referencia al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei; conductores hicieron sonar sus bocinas en señal de apoyo, según videos cuya autenticidad fue verificada por la AFP.
Imágenes difundidas en redes sociales mostraron protestas similares en otros sectores de Teherán; canales en farsi radicados fuera de Irán divulgaron además registros de manifestaciones en Mashhad, al este; en Tabriz, al norte; y en la ciudad santa de Qom, al sur de la capital.
Las movilizaciones de este viernes se suman a las celebradas el jueves, que fueron las más amplias en Irán desde las protestas de 2022 tras la muerte de Mahsa Amini, detenida por lo que las autoridades dijeron era un velo mal colocado.
Los ciudadanos salieron pese al corte generalizado del servicio de internet, que según la organización NetBlocks llevaba 24 horas y generaba preocupación entre opositores en el exilio. La abogada iraní y Nobel de la Paz 2003, Shirin Ebadi, advirtió que el apagón podría facilitar una represión masiva.
La ONG Iran Human Rights, radicada en Noruega, reportó este viernes que “al menos 51 manifestantes” han muerto en la represión durante los primeros trece días de esta nueva ola de protestas.
Declaraciones sobre Donald Trump
El líder supremo, ayatolá Alí Jamenei, afirmó en televisión que el país “no cederá ante los saboteadores” y mostró una postura firme frente a las manifestaciones.
Jamenei afirmó que un grupo de vándalos intentó destruir un edificio en Teherán “para rendir pleitesía al presidente de Estados Unidos” y dijo que el expresidente Donald Trump sería “derrocado”, en sus palabras.
El líder también acusó a Estados Unidos de responsabilidad en episodios de violencia, vinculando a Washington con la reciente escalada bélica en la región, y mencionó ataques a instalaciones nucleares iraníes durante el conflicto de junio.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, acusó a Estados Unidos e Israel de intentar interferir en el país y de procurar que manifestaciones pacíficas deriven en acciones violentas.
La víspera, Trump había advertido que golpearía “muy duro” a Irán si las autoridades mataban a manifestantes; este viernes afirmó en redes que “Irán está en grandes problemas”.
Trump añadió que, a su juicio, el pueblo iraní está recuperando el control de ciudades que hasta hace semanas se consideraban fuera de alcance para los manifestantes.
El jefe del poder judicial iraní, Gholamhossein Mohseni Ejei, advirtió que la sanción contra los “revoltosos” sería “decisiva, sin ninguna compasión legal”.
La rama de inteligencia de los Guardianes de la Revolución, el poderoso brazo ideológico del país, declaró que la continuación de las protestas era “inaceptable”.
Para los Guardianes, la protección de la revolución constituye su “línea roja” y justifican así su intervención contra cualquier amenaza percibida al sistema.
Llamado de Reza Pahlavi
Reza Pahlavi, hijo del sah depuesto en 1979 y figura opositora en el exilio, hizo un llamado público al entonces presidente estadounidense Donald Trump para que interviniera en favor de los manifestantes.
En sus redes sociales pidió “atención, apoyo y acción” y solicitó que Estados Unidos estuviera “listo para intervenir y ayudar al pueblo iraní”.
Los líderes de Francia, Reino Unido y Alemania emitieron una declaración conjunta condenando el “asesinato de manifestantes” en Irán y pidieron a las autoridades que actúen con moderación.
Por su parte, la televisión estatal iraní mostró imágenes de contramanifestaciones con miles de personas que apoyaban a las autoridades y ofrecían consignas en favor del régimen en algunas ciudades.
El grupo de derechos humanos Haalvsh, que trabaja con la minoría sunita baluche del sureste, informó que fuerzas de seguridad dispararon contra manifestantes en Zahedán, capital de la provincia de Sistán-Baluchistán, tras las oraciones del viernes, provocando un número de víctimas que aún no ha sido precisado.
Estas movilizaciones tienen lugar en un momento de debilidad para Irán tras el conflicto con Israel y los reveses sufridos por varios de sus aliados en la región, y después de que la ONU restableciera en septiembre sanciones vinculadas al programa nuclear iraní.
(AFP)


