La organización NetBlocks informó que Irán permanece bajo un bloqueo de Internet de más de doce horas, con la conectividad reducida aproximadamente al uno por ciento de los niveles habituales, en el marco de una ola de protestas antigubernamentales. Esta censura dificulta tanto la salida de información del país como la coordinación entre la población civil. Según NetBlocks, la medida busca limitar el derecho de las personas a comunicarse en un momento crítico y obstaculizar la difusión de datos sobre los métodos empleados por las autoridades para controlar las manifestaciones.
Las movilizaciones, presentes en varias ciudades iraníes, surgieron principalmente por el deterioro de la situación económica: pérdida del poder adquisitivo y una devaluación histórica del rial. Organizaciones civiles y medios internacionales citados por NetBlocks señalan que las sanciones estadounidenses y el mayor escrutinio del programa nuclear han incrementado las tensiones; entre los episodios mencionados figura una serie de bombardeos en junio que, según esas fuentes, dejaron más de 1.100 víctimas mortales.
NetBlocks indicó que el corte de Internet se aplicó después de que Reza Pahlevi, hijo del último sah depuesto en la Revolución Islámica de 1979, llamara en redes sociales a participar en protestas públicas. En su mensaje, Pahlevi criticó la interrupción de las comunicaciones y pidió una actuación internacional decidida: solicitó a líderes europeos el uso de capacidades técnicas, financieras y diplomáticas para restaurar la conectividad y aseguró que es esencial que la voz de los ciudadanos sea escuchada fuera de Irán. Asimismo, expresó agradecimiento al entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por su apoyo y exhortó a otros mandatarios occidentales a dejar de guardar silencio.
Según informes de medios y organizaciones civiles, las protestas, que ya llevan más de una semana, habrían causado al menos 30 muertos y más de 2.000 detenciones de forma provisional. Las restricciones en el acceso a Internet han impedido verificar con exactitud la magnitud de las movilizaciones y el número real de víctimas y arrestados. Aun con ese control informativo, NetBlocks y grupos de derechos humanos afirman que la represión está provocando pérdidas de vida y limitando gravemente los canales para denunciar abusos.
La postura de Reza Pahlevi, quien vive fuera de Irán desde la caída de su padre hace más de cuarenta años, es objeto de dudas dentro del país sobre su capacidad para encabezar un movimiento popular. No obstante, en su último pronunciamiento advirtió al ayatolá Alí Jamenei que “el mundo y el presidente de Estados Unidos vigilan de cerca” lo que ocurre en Irán y afirmó que “la represión contra la población no quedará sin respuesta”. También instó a la ciudadanía a actuar “como un frente unido” y subrayó la importancia de mantener abiertas las vías de comunicación.
Por su parte, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, ordenó a las fuerzas de seguridad no usar la fuerza contra manifestantes pacíficos y pidió medidas diferenciadas contra quienes participen en disturbios. El vicepresidente Mohamad Yafar Gaempaná, citado por medios internacionales y reproducido por NetBlocks, reconoció la legitimidad de las demandas sobre el alza de precios y la depreciación del rial, y criticó a quienes, según el Gobierno, generan escasez especulativa o aumentos de precios injustificados.
El Ministerio de Exteriores, a través de su portavoz Esmaeil Baqaei, responsabilizó a Israel y a ciertos funcionarios estadounidenses de alentar la violencia y fomentar la polarización social. NetBlocks consignó que este tipo de acusaciones son frecuentes en los discursos oficiales de Teherán, donde se insiste en la supuesta injerencia extranjera en asuntos internos. Baqaei describió las acciones atribuidas al Gobierno israelí y a actores estadounidenses radicales como intentos de dividir a la sociedad iraní.
Con el aumento de víctimas reportado por organizaciones civiles y un acceso a la información cada vez más precario, organismos internacionales siguen de cerca la evolución de los hechos en Irán. La respuesta oficial oscila entre el reconocimiento de algunas demandas ciudadanas y la justificación de medidas represivas en nombre de la seguridad nacional. NetBlocks y distintas entidades señalan que la restauración de una conectividad plena es una de las reivindicaciones prioritarias de opositores y activistas, mientras la escalada de tensión reactiva el debate sobre los derechos humanos y las libertades civiles en el país.


