El té de manzanilla se obtiene de las flores secas de las plantas Matricaria chamomilla y Chamaemelum nobile. Destaca por su aroma suave y su sabor delicado, y al no contener cafeína puede consumirse a cualquier hora, incluso antes de dormir sin interferir con el sueño.
Además de ser una bebida agradable, la manzanilla aporta beneficios concretos para la digestión, el descanso y la relajación, por lo que incorporarla a la rutina diaria es una opción sencilla y natural para cuidar el bienestar.
Cuáles son los beneficios del té de manzanilla
Relajación y mejora del sueño: contiene apigenina, un antioxidante que actúa sobre receptores cerebrales y puede favorecer la sensación de calma y reducir la ansiedad. Alivio digestivo: ayuda a aliviar la hinchazón, los gases y la acidez leve; tomar una taza después de las comidas facilita la digestión. Propiedades antiinflamatorias y antioxidantes: incluye compuestos que pueden reducir inflamaciones leves y proteger contra el daño oxidativo. Apoyo al sistema inmunológico: sus antioxidantes contribuyen a la defensa celular y su consumo regular puede ayudar frente a resfriados o infecciones leves.
Cómo preparar té de manzanilla
Preparar té de manzanilla es sencillo y rápido. Solo necesitas:
Agua caliente: hervir y dejar reposar unos segundos. Flores de manzanilla: aproximadamente una cucharadita por taza. Infusión: dejar reposar entre 5 y 10 minutos según la intensidad deseada.
Opcionales: miel o limón para saborizar.
Tip: para conservar mejor sus compuestos y aroma, consúmelo recién hecho y evita dejar la infusión más de 15 minutos reposando.
Usos alternativos del té de manzanilla
Además de beberlo, el té de manzanilla tiene otros usos prácticos:
Compresas para los ojos: ayuda a reducir la hinchazón y la fatiga ocular. Cuidado de la piel: puede emplearse como tónico suave para calmar irritaciones leves. Baños relajantes: añadir infusión al agua de la bañera contribuye a aliviar tensiones y relajar los músculos.
* Aunque es seguro para la mayoría, algunas personas deben tener precaución, especialmente quienes son alérgicos a plantas de la familia Asteraceae (por ejemplo, margaritas o crisantemos). Consulta con un profesional de la salud en caso de embarazo, lactancia o si tomas medicamentos anticoagulantes u otros fármacos que puedan interactuar.


