La inteligencia militar de Ucrania informó este domingo que Rusia ha desplegado en el campo de batalla una nueva y más potente variante de sus drones de ataque, identificada como Geran-5. Su uso, detectado a comienzos de año en ataques aéreos combinados, supone una evolución técnica en la campaña de bombardeos de Moscú en un momento de intensificación de las operaciones de largo alcance por ambas partes.
Según la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania (GUR), el Geran-5 deriva de la serie iraní Shahed, aunque incorpora cambios estructurales importantes. A diferencia de las versiones anteriores de la línea Geran, este modelo presenta un esquema aerodinámico convencional y una notable similitud con el dron iraní Karrar, por lo que las autoridades ucranianas no lo consideran un desarrollo autóctono de Rusia.
El informe técnico del GUR describe al Geran-5 con una longitud aproximada de 6 metros y una envergadura de hasta 5,5 metros. Está equipado con un motor a reacción Telefly, similar al del Geran-3 pero con mayor empuje. No obstante, la mayoría de sus componentes clave son compartidos con otros modelos de la serie, incluyendo un sistema de navegación satelital de 12 canales denominado Kometa, un rastreador basado en un microordenador Raspberry y módems 3G y 4G.
Con una ojiva de cerca de 90 kilogramos y un alcance declarado en torno a 1.000 kilómetros, el Geran-5 representa una amenaza de mayor alcance para la infraestructura ucraniana.
Especialistas del GUR analizan ejemplares recuperados para evaluar mejor sus capacidades. La información recabada indica que Moscú podría lanzar estos drones desde plataformas aéreas, en particular desde aviones Su-25, para ampliar su alcance y abaratar su empleo. También se investiga la posibilidad de adaptar el aparato con misiles aire-aire R-73 para enfrentar directamente a la aviación ucraniana.
El anuncio sobre esta tecnología llega en medio de una escalada de violencia. El Estado Mayor de Ucrania informó que durante la noche del domingo Rusia lanzó 154 drones contra el país, de los cuales 125 fueron interceptados.
Esta ofensiva se suma a un intenso bombardeo ocurrido el viernes en el que, según informes, Rusia empleó el misil hipersónico Oreshnik, un proyectil con capacidad para portar cargas nucleares, hecho interpretado como una advertencia dirigida a Kiev y a la OTAN.
En la capital la situación humanitaria es grave por los daños en la infraestructura. La empresa energética DTEK informó que 30.000 personas en Kiev continúan sin suministro eléctrico. El alcalde Vitali Klitschko señaló que casi 6.000 edificios de apartamentos quedaron sin calefacción, mientras las temperaturas rondan los -8 grados.
Paralelamente, Ucrania ha continuado sus ataques transfronterizos. En Vorónezh, a unos 250 kilómetros de la frontera, autoridades locales reportaron la muerte de una mujer y tres heridos tras una incursión de drones ucranianos que dañó varios edificios residenciales. Además, las fuerzas de Kiev confirmaron haber alcanzado tres plataformas de perforación de la empresa Lukoil en el Mar Caspio, en una acción encaminada a reducir los ingresos por exportación de petróleo que financian la invasión.
Mientras el conflicto se intensifica, el presidente Volodimir Zelensky mantiene gestiones diplomáticas para reforzar la defensa del país. Zelensky confirmó que sus negociadores están en comunicación continua con Estados Unidos, tras la visita del jefe negociador Rustem Umerov a socios estadounidenses para discutir el futuro del respaldo militar y posibles vías negociadas para la guerra.


