La interna familiar del clan Fort sumó otro capítulo: Marta Fort rompió el silencio y cuestionó con firmeza a su primo John Fort después de que él volviera a hablar en público sobre conflictos privados relacionados con la empresa familiar y con el entorno de Ricardo Fort.
El conflicto se desencadenó tras varias declaraciones de John en distintos programas, donde afirmó que su tío Eduardo no le permitiría trabajar en la fábrica familiar y dijo buscar “ser parte del legado”. La tensión aumentó cuando ambos se cruzaron en vivo en un streaming en el que participa Marta, y el intercambio subió de tono entre ironías, reproches y acusaciones de buscar notoriedad.
En televisión, John calificó a su prima de “soberbia” y sostuvo que se sintió expuesto y humillado: “Fue mi error meterme en la boca del lobo”, dijo, además de afirmar “Marta me tildó de heredero cuando soy emprendedor. Ella es heredera”. Esas expresiones provocaron la fuerte reacción de Marta.
Desde sus redes, Marta publicó un extenso descargo en el que aseguró que John le había admitido en privado haber generado polémica para darse a conocer y promocionar su marca. La declaración llamó la atención y reavivó la disputa pública.
En su mensaje, Marta puso límites claros: cuestionó que se exponga a la familia para luego minimizar lo ocurrido y señalar que no necesita del apellido porque le va bien con su emprendimiento. Manifestó su malestar por lo que interpreta como un uso mediático del apellido Fort.
Además, relató que John le escribió en privado para “desmentir todo” y decir que su verdadero objetivo era promocionar su producto, y que al mismo tiempo le pidió un espacio en el programa para hablar de esa marca, que según Marta no llegó a nombrar. Señaló así una contradicción entre lo público y lo privado.
Marta negó haber buscado la polémica: afirmó que quien la provocó fue su primo y que ella solo reaccionó en el momento. Insistió en que no inició el conflicto para generar repercusión.
Dijo también que le dio espacio en el programa por buena fe y por su intención de mantener un trato cordial con la familia, pero que se sintió traicionada cuando John aprovechó ese espacio para atacarla y cuestionar la gestión de su dinero.
El asunto económico fue uno de los puntos más sensibles: John puso en duda la posición de Marta en la empresa y su rol en las decisiones, algo que ella consideró fuera de lugar y doloroso por su impacto personal y familiar.
La discusión entre Marta y John refleja tensiones internas que persisten desde la muerte de Ricardo Fort. El peso del apellido, la empresa, el legado y la exposición mediática se entrelazan y complican la convivencia familiar.
Marta, que en otras ocasiones habló de madurez y de la necesidad de poner límites, dejó claro que no tolerará que los conflictos familiares se ventilen públicamente. Su descargo cerró, al menos desde su lado, esta etapa, aunque la disputa continúa y dejó un mensaje contundente: no se debe exponer a la familia en busca de fama o beneficio comercial.


