A los 75 años, Richard Branson ha mostrado una transformación física notable que ha atraído la atención pública. El empresario británico, conocido por su espíritu aventurero y su trayectoria en los negocios, ha comparado su estado de forma actual con el de sus veintitantos años.
En sus redes sociales publicó una foto entrenando sin camiseta en el gimnasio de su casa en Necker Island, en las Islas Vírgenes Británicas. La imagen pone de relieve su compromiso con el ejercicio y una musculatura poco habitual para alguien de su edad, con la intención de inspirar a sus seguidores y demostrar que es posible mantenerse activo con el paso del tiempo.
En la publicación comentó: “Entrenamientos de Año Nuevo: El brazo sano está creciendo, ¡pero el malo se está encogiendo! Afortunadamente, la recuperación del hombro va bien”. Su mensaje, en tono optimista, obtuvo una amplia respuesta de quienes valoraron su sinceridad y su actitud ante los retos físicos.
Detrás de su apariencia renovada hay constancia, disciplina y resiliencia. Un episodio reciente que marcó su trayectoria deportiva fue una lesión de hombro sufrida en noviembre, durante el ‘Strive Challenge’, un evento benéfico organizado por sus hijos Holly y Sam y su sobrino Noah.
Branson sufrió una caída en bicicleta al pasar por un bache, lo que le obligó a llevar el brazo en cabestrillo y recibir atención médica. Tras el incidente viajó al Reino Unido para recibir tratamiento y acelerar la recuperación. Las imágenes con el brazo inmovilizado contrastan con las más recientes, en las que aparece entrenando y evidenciando progreso en su rehabilitación.
La experiencia tras la lesión refleja su carácter perseverante. En lugar de rendirse, convirtió la recuperación en una nueva meta personal y ha adaptado su entrenamiento a las limitaciones temporales del hombro mientras sigue avanzando en la rehabilitación.
El ‘Strive Challenge’ ha sido un factor motivador en su vida deportiva. Este reto anual, iniciado en 2014, incluye pruebas de resistencia como remo, ciclismo, senderismo y escalada; la primera edición unió Londres con el Matterhorn en los Alpes. El espíritu de superación y compañerismo del evento ha sido, según Branson, un incentivo clave para mantener su constancia.
Branson ha señalado en varias ocasiones que su participación anual en el ‘Strive Challenge’ le obliga a entrenar con mayor intensidad. Ha afirmado que tener un desafío regular y exigente le ayudó a recuperar la forma física de sus veintitantos años, una filosofía que aplica tanto al deporte como a su actitud ante la vida.
Además de los grandes retos, mantiene una rutina diaria de ejercicio que incluye tenis, caminatas, carreras, paseos en bicicleta y kitesurf cuando el clima lo permite. El entorno de Necker Island facilita la práctica de actividades al aire libre y contribuye a su hábito de actividad física.
Esta combinación de disciplina diaria y metas exigentes ha sido determinante para que, pese a la edad y a los contratiempos, exhiba un buen estado de forma. Adapta las actividades a sus capacidades y aprovecha cada oportunidad para mantenerse activo, según ha declarado.
La historia de Richard Branson muestra que envejecer no tiene por qué implicar inactividad o deterioro físico. Al compartir su proceso públicamente, ofrece un mensaje de perseverancia y motivación para quienes buscan mejorar su salud y bienestar a cualquier edad.


