El año 2025 confirmó una tendencia preocupante: fue el tercer año más cálido desde que existen registros.
Por primera vez, la temperatura media global superó durante tres años consecutivos el umbral crítico de 1,5 °C respecto a la era preindustrial, según el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), que administra el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) y el Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS) en nombre de la Comisión Europea.
Este récord refleja un avance del calentamiento mucho más rápido de lo previsto por los acuerdos internacionales y aumenta el riesgo de olas de calor y desastres naturales a gran escala. Las cifras consolidadas muestran que 2025 fue el tercer año más cálido tanto a escala global como en Europa.
La temperatura media mundial alcanzó 14,97 °C, es decir, 1,47 °C por encima del promedio de 1850–1900 según Copernicus; Berkeley Earth, una organización de investigación con sede en California, calculó un aumento de 1,44 °C.
La Antártida registró su año más caluroso conocido, mientras que en el Ártico fue el segundo más cálido, informó Copernicus.
Las proyecciones indican que la tendencia de calentamiento persistirá y apuntan a que 2026 podría ubicarse entre los años más cálidos, sobre todo si se consolida un nuevo episodio de El Niño.
El trienio de máximo calor histórico
El año más cálido registrado fue 2024, seguido por 2023, y junto con 2025 forman el trienio de máximo calor histórico, según informó The Guardian.
No se trata de sucesos aislados: en los últimos 11 años se han registrado los valores más altos de temperatura global, y por primera vez el promedio planetario se mantuvo por encima de 1,5 °C respecto a la era preindustrial durante un periodo de tres años consecutivos.
El informe de Copernicus advierte que, a este ritmo, el límite de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París podría superarse de forma irreversible antes de que termine la década, es decir, hasta una década antes de lo previsto originalmente.
El calentamiento acelerado se debe principalmente a la acumulación de gases de efecto invernadero por las emisiones actuales y a la menor capacidad de absorción de dióxido de carbono de sumideros naturales como los bosques.
Además, la reducción de contaminantes atmosféricos en forma de aerosoles —especialmente dióxido de azufre en combustibles marítimos— ha disminuido el efecto reflectante sobre la radiación solar y ha amplificado el aumento de temperaturas, explicó Robert Rohde, científico jefe de Berkeley Earth.
También han influido cambios en los patrones climáticos naturales: la transición de una fase prolongada de La Niña a un episodio de El Niño que alcanzó su pico en 2024 elevó temporalmente las temperaturas, señaló el profesor Richard Allan, de la Universidad de Reading, al Science Media Centre.
Sin embargo, la persistencia de temperaturas inusualmente altas en 2025, incluso cuando la influencia de El Niño había disminuido, demuestra el papel determinante de la actividad humana en el calentamiento global, según el profesor Tim Osborn, de la Universidad de East Anglia, citado por The Guardian.
La comunidad científica coincide en que estos datos reflejan una aceleración del calentamiento global e insisten en la mayor probabilidad de fenómenos extremos.
“La preparación y la prevención siguen siendo posibles, pero solo cuando la acción se guía por pruebas científicas sólidas”, afirmó Florian Pappenberger, director del Centro Europeo de Predicción Meteorológica, a Euronews.
Las previsiones señalan un aumento de olas de calor, sequías, incendios forestales y estrés térmico en muchas regiones, con consecuencias graves para los ecosistemas, la agricultura, la salud pública y la seguridad del agua.
El profesor emérito en riesgos climáticos Bill McGuire, de University College London, resumió: “El límite de 1,5 °C está perdido, el peligroso colapso climático ya llegó”, en declaraciones a The Guardian.
Cuáles son las zonas más afectadas por el calor
El impacto del máximo calentamiento no fue uniforme en todo el planeta.
En 2025, aproximadamente el 8,5 % de la población mundial vivió en regiones que registraron su año más caluroso, según cálculos de Berkeley Earth citados por The Guardian.
Entre las áreas más afectadas se encuentran Europa, la Antártida —que vivió su año más cálido—, el Ártico, Asia Central, el Sahel africano y el norte de Europa, según The Guardian y Phys.org. Además, la mitad de la superficie terrestre experimentó días de fuerte estrés térmico, con temperaturas que superaron los 32 °C.
Los datos de Copernicus muestran que Europa se está calentando a un ritmo superior al promedio mundial: en 2025, su temperatura media fue 1,17 °C por encima del periodo 1991–2020.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 2023 los diez países con mayor aumento de temperatura estaban en Europa.
A mediano plazo, la resiliencia de los sistemas alimentarios y la supervivencia de los ecosistemas están en riesgo, advirtió el profesor Marsham al Science Media Centre. El incremento del riesgo de incendios, los problemas en el abastecimiento de agua y el impacto sobre la salud pública ya afectan a millones de personas.
Pese al crecimiento de las energías renovables y algunos avances regionales, el progreso global en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero se ha estancado e incluso ha retrocedido en ciertos casos.
El aumento de emisiones en países desarrollados, el repunte de la demanda energética y la falta de avances en políticas concretas debilitan la efectividad de los compromisos del Acuerdo de París.
Para Carlo Buontempo, director del servicio de cambio climático de Copernicus, las próximas décadas harán que el planeta supere de forma sostenida el umbral de 1,5 °C: “Estamos a punto de superar el límite de temperatura”.
En su opinión, la prioridad ahora es gestionar y mitigar las consecuencias de esa superación y acelerar la transición fuera de los combustibles fósiles.


