La imagen que publicó Hans Petersen por su cumpleaños número 27 subraya el vínculo familiar entre el chef Christian Petersen y su hijo. Ese retrato le dio un significado especial al aniversario, especialmente tras el problema de salud que sufrió el cocinero durante su ascenso al volcán Lanín, en Junín de los Andes. El 12 de diciembre debió ser internado en San Martín de los Andes y luego fue trasladado al Hospital Alemán de la ciudad de Buenos Aires, donde permaneció en cuidados intensivos con asistencia de oxígeno mecánico. Posteriormente se estabilizó y recibió el alta para continuar su recuperación en su domicilio.
Reconocido en el ámbito gastronómico, Christian Petersen es padre de tres hijos fruto de su primer matrimonio con Mercedes Cristiani. La vida familiar combina la cocina con el trabajo en equipo: sus hermanos, Roberto y Lucas, también participan en el negocio familiar, cada uno con distintas responsabilidades.
La tradición culinaria se transmite a las nuevas generaciones: Lars, de 21 años, muestra interés por la cocina y empieza su recorrido profesional; Francis, de 17, atraviesa la adolescencia definiendo su camino; y Hans, el mayor, que cumple 27 años, colabora con su padre y además se desempeña como artista plástico.
En declaraciones públicas, Christian expresó su satisfacción por el crecimiento de sus hijos y su deseo de que cada uno elija su rumbo profesional, sea continuando el legado gastronómico familiar o explorando otras trayectorias.
Los días de dolor de Christian Petersen
Durante la internación de Petersen, su hijo Hans compartió en sus historias de Instagram una selfie frente al espejo, con un filtro y el teléfono en primer plano.
En la imagen añadió un emoji de una pequeña planta verde, símbolo que muchos interpretaron como vida y esperanza. La publicación, acompañada por la canción “Follow God” de Kanye West, despertó diversas lecturas sobre el ánimo familiar y transmitió un mensaje de aliento en un momento de incertidumbre.
La elección de la canción también llamó la atención: en una estrofa, cuya traducción dice “Padre, me estiro. Estiro mis manos hacia ti. Realista, así es tu vida, intenta vivirla bien”, se percibió una referencia al vínculo entre padre e hijo y una señal de resiliencia frente al cuadro clínico reservado que atravesaba el chef.
En los últimos días, Christian publicó fotos en las que aparece con pantalón corto y zapatillas, junto a una flecha blanca pintada en el asfalto que apunta hacia adelante, una imagen que condensa el giro en su vida tras el episodio de salud. Su mensaje público resume la idea de avance paulatino: “Qué sensación tan buena y tan profunda, esta de ir poco a poco”.
El chef comparte fragmentos de su rutina: un mate, la lectura cotidiana, la libreta donde anota reflexiones y la huerta que atiende se han convertido en anclas de su día a día. La fotografía de sus piernas sobre el asfalto, avanzando en dirección a la flecha, funciona como símbolo de progreso, aunque sea a ritmo lento. En diálogo con Teleshow explicó que el reloj inteligente que antes usaba para medir rendimiento ahora registra su recuperación y se convirtió en testigo de un avance medido en paciencia.
En este proceso, descartó las proezas y las prisas. Petersen dijo al medio: “Sin voz pero por suerte en lo personal mejorando. Caminando un poco”. Cada paso cotidiano adquiere un nuevo valor y la internación marcó un antes y un después que lo llevó a replantear prioridades.
El entorno doméstico y rural se volvió el escenario principal. Entre el trabajo en la huerta y la calma del campo, resignificó su rutina diaria. Herramientas asociadas antes al rendimiento, como el reloj inteligente o la planificación estricta, dieron paso a rituales orientados al cuidado personal.
Hoy selecciona a mano las verduras de su huerta, riega las plantas y valora el progreso según su bienestar integral. Su objetivo ya no es llegar primero, sino recuperarse en plenitud, incorporando el autocuidado como un elemento central de cada día.


