16 de enero de 2026
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Del debut en River a cabina de peaje

Las carreras de los futbolistas suelen combinar esfuerzo, logros y frustraciones. Pocos, sin embargo, tienen un récord tan particular en River Plate y pueden contarlo en primera persona. Ariel Raúl Medri figura en los registros del club como el jugador profesional que menos tiempo disputó en un partido oficial en la historia del Millonario.

La trayectoria de Medri se distingue por una singularidad: su paso por la Primera de River se redujo a apenas dos minutos. Ese breve tiempo en el césped del estadio Monumental bastó para que quedara inscripto en la memoria del club y de sus seguidores. Más allá de esa aparición fugaz, su vida refleja la experiencia de muchos jóvenes que sueñan con la gloria y luego deben reconstruirse lejos de la fama del fútbol profesional.

Nacido el 13 de mayo de 1966 en Maggiolo, provincia de Santa Fe, Medri soñó desde chico con la camiseta de River. Comenzó en Sportman Carmelense y se destacó en la Reserva —donde incluso anotó un gol recordado frente a Boca—, lo que le abrió puertas en el club de Núñez. Superó pruebas, pasó por Vélez y quedó fichado en la cuarta división de River, donde fue observado por figuras de la institución como Pedernera y Pando.

El récord menos pensado: dos minutos en la Primera de River

El 2 de mayo de 1987, River Plate recibió a Platense en el Monumental en un partido que terminó 3-2 a favor del visitante y que significó la salvación del Calamar. Bajo la conducción de Héctor “Bambino” Veira, Medri fue incluido entre los suplentes de la Primera y entró en los instantes finales del encuentro. Según su propio relato, apenas tocó una pelota: recibió un rechazo, la entregó a un compañero y acto seguido llegó el tercer gol de Platense. Con esos escasos minutos, debutó y se despidió de la máxima categoría con la camiseta de River, dejando un récord que ningún otro profesional del club ha igualado.

La vida después del fútbol profesional

Tras esa breve experiencia en la máxima categoría, la carrera de Medri continuó en distintos clubes: fue cedido a Talleres de Córdoba, jugó en el ascenso y, con cambios de entrenadores y una mayor cantidad de jugadores en el plantel tras la llegada de Timoteo Griguol, su etapa en Núñez llegó a su fin. Alejado de los reflectores, Ariel Medri se reinventó y comenzó a trabajar en una cabina de peaje en Venado Tuerto, Santa Fe, donde es reconocido por su humildad y por la singularidad de su historia.

Su vínculo con el fútbol no se extinguió: realizó el curso de entrenador en Córdoba y dirigió divisiones infantiles en el club Sportivo Sarmiento de Maggiolo, transmitiendo su experiencia y valores a nuevas generaciones. Aunque figura entre los futbolistas con menos minutos en la historia de River, la historia de Medri trasciende ese dato estadístico y es un ejemplo de adaptación y superación fuera de las canchas.

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