El presidente surcoreano, Lee Jae Myung, advirtió que Corea del Norte produce cada año material nuclear suficiente para fabricar entre 10 y 20 bombas, y que, de mantener ese ritmo, su programa podría convertirse en una amenaza de alcance global.
Lee explicó en una conferencia de prensa de Año Nuevo que actualmente se sigue generando material para 10-20 armas anuales, y añadió que Pyongyang no solo amplía su capacidad nuclear sino también perfecciona misiles balísticos de largo alcance con capacidad de alcanzar el territorio continental de Estados Unidos.
Corea del Norte realizó su primera prueba nuclear en 2006, violando resoluciones de la ONU; los servicios de inteligencia estiman que hoy dispone de decenas de ojivas. Según Lee, el crecimiento continuo de ese arsenal trasciende el ámbito regional.
El mandatario afirmó que en algún momento el Norte consolidará el arsenal que considere necesario para sostener su régimen y desarrollará misiles intercontinentales capaces de amenazar no solo a Estados Unidos sino al mundo en general.
Lee también advirtió sobre el riesgo de proliferación fuera de la península: un excedente de material o armamento podría salir al exterior y generar un peligro global. Pyongyang, por su parte, sostiene que sus programas son una medida disuasoria frente a supuestos intentos de cambio de régimen promovidos por Washington y sus aliados.
Frente a ese panorama, Lee pidió un enfoque pragmático para tratar la cuestión nuclear norcoreana y afirmó que un estilo de negociación similar al empleado por el expresidente estadounidense Donald Trump podría facilitar la comunicación con Pyongyang.
Propuso que la suspensión de la producción de material nuclear, la paralización del desarrollo de misiles intercontinentales y la detención de exportaciones de armamento serían pasos beneficiosos.
Lee sostuvo que esa situación ‘sería una ganancia para todos’ y aseguró haber planteado estos argumentos tanto al presidente estadounidense como al líder chino, Xi Jinping.
Desde su toma de posesión en junio, Lee ha promovido el diálogo con el Norte sin condiciones previas, en contraste con la línea más dura de su antecesor, aunque Pyongyang ha rechazado por ahora los ofrecimientos de Seúl.
El presidente opinó que la personalidad singular de Trump puede, en ocasiones, ser útil para resolver problemas en la península y que un ‘enfoque al estilo Trump’ podría ayudar a avanzar en las conversaciones; se ofreció a facilitar ese proceso como interlocutor.
Trump se reunió con el líder norcoreano Kim Jong Un en tres ocasiones durante su primer mandato con el objetivo de lograr la desnuclearización, pero las cumbres no consiguieron un acuerdo definitivo: la segunda reunión en Hanói terminó sin pacto por desacuerdos sobre las contrapartidas a Pyongyang, y las negociaciones quedaron estancadas.
Recientemente Trump manifestó su deseo de verse con Kim antes de la cumbre de APEC prevista en octubre en Corea del Sur, sin que hubiera respuesta. Paralelamente, aumentaron las tensiones entre Seúl y Pyongyang tras acusaciones norcoreanas de que Seúl envió un dron a la ciudad fronteriza de Kaesong; la oficina presidencial surcoreana negó implicación oficial y sugirió que el vuelo podría haber sido obra de civiles.
Un hombre afirmó ante medios locales haber pilotado el dron para medir niveles de radiación en una instalación norcoreana de procesamiento de uranio, según los reportes. (Con información de AFP)


