El presidente Donald Trump advirtió que “Irán será golpeado muy fuertemente” y amenazó con ampliar los objetivos contra el régimen tras varios días de combates en la región.
Trump afirmó que Estados Unidos emprenderá un ataque contundente contra Irán y que podría atacar nuevos objetivos debido al “mal comportamiento” iraní. Estas declaraciones se producen en el marco de una confrontación regional iniciada el 28 de febrero, en la que Teherán ha respondido con misiles y drones contra Israel y contra intereses estadounidenses.
En un mensaje publicado en su red Truth Social, el presidente señaló que zonas y grupos hasta ahora excluidos podrían convertirse en blancos y sostuvo que Irán “se ha disculpado y se ha rendido ante sus vecinos de Oriente Medio”, atribuyendo esas señales a la presión militar junto a Israel.
Trump afirmó además que Irán “ya no es el ‘matón de Oriente Medio’, sino el ‘perdedor de Oriente Medio’” y añadió que lo será durante décadas, hasta que se rinda o colapse, una retórica que acompaña un aumento de la presión militar estadounidense.
Horas antes, el presidente iraní Masud Pezeshkian rechazó de forma rotunda cualquier rendición ante Estados Unidos o Israel y declaró en un discurso televisado que “los enemigos se llevarán a la tumba su deseo de que el pueblo iraní se rinda”.
Pezeshkian pidió disculpas a los países del Golfo por las represalias de Irán y aseguró que Teherán no atacará a sus vecinos salvo que los ataques se originen desde sus territorios. Pese a ese mensaje, Irán mantuvo operaciones militares en la región.
Según la agencia semioficial ISNA, un portavoz militar iraní advirtió que los grupos separatistas que amenacen la integridad territorial de Irán serán “aplasticados”. La Guardia Revolucionaria confirmó bombardeos contra posiciones de grupos armados en el Kurdistán iraquí y ataques sobre la base militar estadounidense en Al Dhafra, Emiratos Árabes Unidos.
En el Golfo, ciudades como Dubái, Manama y Riad activaron sus sistemas de defensa aérea. Las autoridades saudíes informaron de la intercepción de misiles dirigidos contra una base con presencia militar estadounidense. El aeropuerto internacional de Dubái suspendió temporalmente sus operaciones y las reanudó parcialmente una vez cesada la amenaza.
La Guardia Revolucionaria anunció además el ataque con drones a un petrolero en el estrecho de Ormuz, vía estratégica para el suministro energético mundial.
El conflicto afectó de forma inmediata el tráfico aéreo y marítimo de la región: el cierre temporal del aeropuerto de Dubái y las amenazas a infraestructuras estratégicas dañaron la conectividad y la economía de las potencias petroleras del Golfo.
El Ministerio de Defensa de Emiratos Árabes Unidos informó que sus sistemas detectaron 16 misiles balísticos, de los cuales 15 fueron interceptados y uno cayó al mar. También registraron el paso de 121 drones, de los que 119 fueron neutralizados, según el balance oficial divulgado en redes sociales.
De forma paralela, el Ministerio de Defensa de Qatar reportó la intercepción de un misil, sin más detalles. Debido a la escalada, persiste el cierre de facto del estrecho de Ormuz, por donde circulan el 20% del petróleo y del gas natural licuado consumidos en el mundo.
El precio internacional del crudo aumentó alrededor de un 30% en una semana, situando al Brent y al WTI por encima de los 90 dólares por barril, según cifras de AFP.
El mando militar estadounidense en Oriente Medio afirmó que desde el inicio de la operación denominada “Furia épica” se han atacado cerca de 3.000 objetivos iraníes.
Los episodios de violencia y los cierres aeroportuarios generan miedo entre la población civil. Reportes de AFP en las calles de Teherán reflejan incertidumbre y ansiedad tras cada explosión, lo que subraya que el conflicto trasciende lo militar y provoca una profunda sensación de vulnerabilidad en la sociedad iraní.

