En 2008, cuando su carrera televisiva estaba en ascenso, Marcelo Tinelli la convocó para participar en Patinando por un sueño; Jimena Cyrulnik aceptó pero luego renunció para priorizar su salud y porque se dio cuenta de que no era lo que realmente quería. Tras esa decisión, se alejó de los medios, se rapó la cabeza y comenzó una etapa de búsqueda espiritual más intensa, además de reconocer que había sufrido trastornos alimentarios.
En una entrevista por streaming con su amiga Maia Chacra, recordó que cuando fue a lo de Mirtha Legrand con la cabeza rapada quería contar lo que estaba viviendo. Relató que, estando en Chile, se pasó una hoja de afeitar por la cabeza; en ese momento estaba muy próxima a la mujer de su padre tras su fallecimiento y se volcó a la lectura de la historia de Jesús. Cyrulnik, que proviene de una familia judía, dijo que no conocía esa historia y que se sintió atraída por ella hasta “enamorarse” de su relato.
Describió esa etapa como una experiencia mística: vio repetidas veces La Pasión de Cristo y combinó influencias de la filosofía hindú, lo espiritual y lo místico. Conserva tatuajes de ese período, aunque con el tiempo recuperó su larga cabellera rubia. Actualmente es empresaria textil y tiene su propia línea de trajes de baño.


