La ministra del Interior del Reino Unido, Shabana Mahmood, anunció la creación de un nuevo Servicio Nacional de Policía (NPS), al que describió como un “FBI británico”, y lo presentó como una de las reformas policiales más importantes que el país ha tenido en 200 años.
El objetivo del NPS es modernizar a la policía británica para hacer frente a nuevas formas de delincuencia que amenazan al país, como el fraude, el terrorismo, el crimen organizado, el abuso en línea y otras conductas delictivas complejas y contemporáneas.
“La delincuencia está cambiando”, dijo Mahmood en un video difundido en redes sociales. “Pero la Policía no ha seguido el ritmo”, añadió, y anunció que la próxima semana dará a conocer “un modelo completamente nuevo de actuación policial que ofrecerá una policía de proximidad que proteja a la comunidad al tiempo que combate la delincuencia nacional, protegiendo a todos”.
La nueva entidad integrará funciones de organismos existentes, como la Agencia Nacional contra el Crimen, y de las unidades regionales contra el crimen organizado, unificándolas en una sola estructura. Según la BBC, el gobierno pretende dotar al NPS de tecnología avanzada y de “talento de clase mundial” para localizar y detener a delincuentes peligrosos.
El NPS estará dirigido por un comisionado nacional de policía, que será el responsable policial de más alto rango en el país. La fuerza asumirá la investigación y persecución de delitos de alto impacto a nivel nacional —como terrorismo, fraude y crimen organizado—, además de abordar la creciente delincuencia cotidiana, según informó la cadena pública.
En una declaración conjunta, la Policía Metropolitana, la policía antiterrorista y el Consejo Nacional de Jefes de Policía señalaron que “la delincuencia moderna requiere una respuesta policial moderna”. Estas instituciones apoyan la creación del NPS y llevan años defendiendo la necesidad de reunir bajo una misma estructura a algunos de los equipos policiales más especializados del país.
El comunicado destaca el “alto reconocimiento internacional” de la policía antiterrorista británica y el profesionalismo de sus agentes, pero advierte que la transformación debe gestionarse con cautela. El éxito del NPS, subrayan, dependerá de conservar vínculos sólidos con la policía local y con las comunidades a las que sirven.
“Los agentes de barrio siguen siendo indispensables para desmantelar el crimen organizado y combatir el terrorismo. Sus relaciones, conocimientos y presencia sobre el terreno son fundamentales para la seguridad pública”, indica el texto. A medida que avance la reforma, proteger esos lazos locales será esencial para que el nuevo organismo fortalezca, y no debilite, la relación entre la policía y la ciudadanía.
La implantación del NPS se hará por fases y se coordinará con las agencias actuales y las unidades regionales contra el crimen organizado durante el periodo de transición.
Neil Basu, exjefe de la policía antiterrorista, declaró su apoyo a los planes y aseguró que el NPS será “mucho más capaz como sistema de seguridad nacional para lidiar más efectivamente con los delitos mayores, el crimen organizado y el terrorismo en todas sus formas”.
Por su parte, Graeme Biggar, director general de la Agencia Nacional contra el Crimen, también respaldó la propuesta: dijo estar orgulloso del trabajo de la NCA para proteger al público frente a la delincuencia grave y organizada y frente a nuevas amenazas, pero advirtió que el sistema policial en general está obsoleto y que, dado que la delincuencia y la tecnología han cambiado, la respuesta debe adaptarse.
(Con información de Europa Press)


