25 de enero de 2026
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Otter Trail, la travesía exclusiva de Sudáfrica

El Otter Trail es una de las rutas de senderismo más reconocidas de Sudáfrica, conocida por su recorrido por paisajes costeros y boscosos de gran belleza. Inaugurado en 1968, conecta la desembocadura del río Storms con el valle del Groot River, cerca del pueblo de Nature’s Valley, ofreciendo una experiencia prolongada de naturaleza y esfuerzo físico.

El trayecto tiene 41 kilómetros de longitud, lo que lo convierte en un recorrido valorado tanto por su interés paisajístico como por el reto que supone completarlo.

Un recorrido histórico y natural entre selva y mar

El nombre Otter Trail hace referencia a la nutria de mejillas blancas (Aonyx capensis), presente en los estuarios y costas de la zona. A lo largo de sus 41 km el sendero atraviesa distintos ecosistemas: bosques densos de madera amarilla, playas rocosas formadas por rocas volcánicas, y cuevas que en tiempos pasados fueron ocupadas por comunidades locales. Esta sucesión de hábitats proporciona una experiencia variada en cada etapa.

La ruta está gestionada con criterios de conservación estrictos. La demanda es elevada y suele ser necesario reservar con muchos meses de antelación; además, solo un número reducido de grupos inicia la caminata cada día para minimizar el impacto y preservar la sensación de aislamiento.

La infraestructura disponible está pensada para la inmersión en el entorno: no hay alojamientos comerciales ni suministro eléctrico a lo largo del sendero. Los caminantes pernoctan en cabañas de madera frente al mar, donde el entorno nocturno queda dominado por el sonido de las olas.

Durante la travesía es habitual ver fauna marina como delfines y, en temporada, ballenas, además de numerosas aves costeras. La vegetación fynbos, característica de esta región de Sudáfrica, cubre muchos tramos y ofrece un estallido de flores en primavera que añade valor visual al recorrido.

Desafíos, aventura y estricta conservación

El Otter Trail presenta una dificultad de moderada a alta: el terreno es irregular, con continuos ascensos y descensos por acantilados, playas de arena y tramos rocosos. También hay que cruzar ríos a pie; el paso del río Bloukrans es especialmente notable por su dependencia de las mareas, que pueden hacerlo peligroso y, en situaciones extremas, obligar a vadear nadando con la mochila.

Una regla fundamental del recorrido es el principio de “no dejar rastro”: los senderistas deben llevarse todos sus residuos y no alterar el entorno. Esta práctica es esencial para mantener la integridad del paisaje prácticamente virgen.

El sendero es también interesante desde el punto de vista geológico: los acantilados de Tsitsikamma muestran capas rocosas verticales que ilustran procesos geológicos antiguos. A lo largo de cada jornada aparecen cascadas, piscinas naturales entre las rocas y miradores que permiten contemplar la costa en diferentes perspectivas.

El estándar de oro de la aventura sudafricana

Pese a su exigencia física, el Otter Trail es apreciado por el equilibrio entre el esfuerzo requerido y las recompensas visuales. Cada etapa ofrece paisajes distintos —bosques húmedos, playas aisladas, laderas de fynbos y panoramas costeros— y completar la ruta suele interpretarse como una experiencia de autoexigencia, aprendizaje y respeto por la naturaleza.

Su carácter exclusivo, unido a las medidas de conservación y la belleza del entorno, lo ha convertido en un referente de turismo ecológico en África. La lejanía y la limitada comunicación en algunos tramos refuerzan la sensación de adentrarse en un territorio salvaje donde la principal recompensa es el contacto directo con la naturaleza.

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