El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmó este martes que la prioridad absoluta de su gobierno es el desarme de Hamas y la desmilitarización de la Franja de Gaza, y rechazó cualquier reconstrucción o avance hacia la creación de un Estado palestino mientras la organización mantenga su capacidad militar.
“Ahora nos centramos en completar las dos tareas pendientes: desarmar a Hamas y desmilitarizar Gaza de armas y túneles”, dijo Netanyahu.
La declaración llegó poco después de la repatriación del cuerpo de Ran Gvili, el último rehén en manos de Hamas, y en el marco del inicio de la segunda fase del plan de alto el fuego impulsado por Estados Unidos y apoyado internacionalmente.
Netanyahu subrayó que Israel no permitirá el establecimiento de un Estado palestino en Gaza y que conservará el control de seguridad desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo, abarcando tanto la Franja de Gaza como Cisjordania.
“He escuchado que voy a permitir el establecimiento de un Estado palestino en Gaza, pero eso no ha sucedido y no va a suceder. Creo que todos saben que quien ha bloqueado repetidamente el establecimiento de un Estado palestino soy yo”, afirmó.
El primer ministro reiteró que no aceptará la soberanía palestina sobre ese territorio ni ahora ni en el futuro.
El plan de alto el fuego, vigente desde el 10 de octubre, estipula que la desmilitarización completa de Hamas es una condición previa para cualquier reconstrucción o nueva administración en Gaza.
“Ya estoy escuchando declaraciones de que permitiremos la reconstrucción de Gaza antes de la desmilitarización. Eso no ocurrirá”, advirtió Netanyahu.
El mandatario señaló que el proceso podrá desarrollarse “por el camino fácil o el difícil”, pero insistió en que la desmilitarización y el desarme se llevarán a cabo.
Hamas ha manifestado disposición a negociar una transición civil, pero se niega a entregar su arsenal. A través de mediadores, el grupo exige que Israel cumpla compromisos pendientes antes de discutir la entrega de armas, como la apertura del paso de Rafah, el acceso de ayuda humanitaria y el respeto al alto el fuego.
Netanyahu, en cambio, dejó claro que no habrá avances significativos sin la desmilitarización total del enclave.
El actual contexto se originó tras el ataque de Hamas a Israel el 7 de octubre de 2023, que provocó más de 1.200 muertos y alrededor de 250 secuestrados, seguido por una ofensiva israelí que devastó gran parte de Gaza y motivó negociaciones internacionales por los rehenes y el cese de hostilidades.
La recuperación de los restos de Ran Gvili fue presentada por el primer ministro como una prueba del compromiso del Estado con las familias de los cautivos y con la seguridad nacional.
Netanyahu también dirigió una advertencia al régimen de Irán, que respalda a Hamas y a otros grupos armados en la región.
“Si Irán comete el grave error de atacar a Israel, responderemos con una fuerza sin precedentes”, afirmó el primer ministro.
La advertencia se produjo en un contexto de especulaciones sobre un posible ataque coordinado de Irán y sus aliados, y tras el despliegue de fuerzas estadounidenses en Medio Oriente, incluido el portaaviones USS Abraham Lincoln.
La posición israelí cuenta con el respaldo del presidente estadounidense, Donald Trump, quien en días recientes subrayó la necesidad de avanzar en el desarme de Hamas como condición para la estabilidad y el desarrollo del enclave.
La llamada Junta de Paz, un organismo impulsado por Washington, supervisará el cumplimiento de las fases del acuerdo y el eventual traspaso de la administración civil de Gaza a un gobierno tecnócrata palestino.
El resultado del proceso de desmilitarización y el cumplimiento de los acuerdos pendientes determinarán no solo el futuro de Gaza, sino también el equilibrio de poder regional y las posibilidades de retomar negociaciones de paz más amplias entre Israel y los palestinos.
(Con información de AFP y Europa Press)


