No hace mucho tiempo, en un fragmento de su programa Nadie sabe nada, los presentadores Andreu Buenafuente y Berto Romero comentaron una constante de los cómicos: con una sola palabra o un gesto pueden provocar la risa en cualquier contexto. Ese rasgo de quien es reconocido como “gracioso” funciona incluso fuera del escenario: basta un saludo para generar una reacción inmediata.
Esa capacidad se percibe cada viernes y sábado por la noche en el Teatro Metropolitan, donde Diego Capusotto encabeza la obra Tirria, acompañado por Andrea Politti y Rafael Spregelburd —ambos intérpretes destacados— y con el resto del elenco integrado por Juano Arana, Daniel Berbedes, Eva Capusotto y Galo Politti. Tirria fue escrita por Lucas Nine y Nancy Giampaolo y dirigida por Carlos Alberto Branca.
La pieza rinde homenaje a ciertas comedias del cine argentino de los años 50 —incluido el gag del teléfono blanco— y recupera elementos del grotesco. La trama gira en torno a los “Sobrado Alvear”, una familia de origen patricio en decadencia que, cada verano, finge un viaje a Europa; en realidad, arruinados, pasan tres meses ocultos entre baúles en su mansión, subsistiendo con arroz con leche y recreando paseos por una Europa construida a partir de recuerdos.
Sólo Hilario, el criado leal que “casi es de la familia”, conoce el secreto y se encarga de mantener la apariencia de honor de la casa. La estabilidad se rompe cuando ocurre un hecho inesperado y la familia —compuesta por una pareja, sus dos hijos, una abuela y un militar retirado de parentesco incierto— enfrenta una crisis que pone a prueba su simulación.
El eje de la obra es Hilario, interpretado por Capusotto. Su entrada, unos minutos después del inicio, provoca carcajadas inmediatas: su expresión comedida y frases medidas, como “¿llamaba usted, señora?”, desatan la risa del público. A partir de allí se suceden situaciones que muestran la preocupación familiar por “parecer” y cómo el criado resuelve contratiempos, en especial las repetidas llamadas telefónicas. Capusotto ofrece una muestra de oficio en cada intervención: recursos gestuales, modismos, tonos y un dominio físico que lo consolida como un notable comediante.
Tirria no es una comedia ligera en sentido estricto: bajo su diálogo picante, obra de los guionistas, se esconde una crítica aguda a una clase social que ha sido material recurrente del teatro y el cine argentinos. La sátira emerge en cada personaje y, mediante ciertos guiños, conecta con inquietudes y rasgos del presente.
En ese cruce de crítica social, grotesco y referencias contemporáneas, la figura de Capusotto destaca por su peso propio. En la sala se multiplican las risas con cada una de sus apariciones —es probable que buena parte del público asista atraída por su nombre— y estallan cuando su personaje pierde la sobriedad: ya sea al caminar apurado con una caja a cuestas, metáfora del reparto moderno, o al explotar en un breve monólogo cargado de lenguaje de barrio, fútbol y conurbano.
Capusotto es un actor formado que construyó su popularidad en la televisión integrando elencos disruptivos de las últimas décadas —De la cabeza, Cha cha cha, Todo x 2 pesos, entre otros— y destacándose en cada caracterización. En el teatro “serio” tuvo una experiencia previa con Tadey, una farsa dramática inspirada en un manuscrito de Osvaldo Lamborghini, presentada en el Teatro Cervantes en 2019.
En la cultura pop actual, dominada por videos virales en redes, el fenómeno de Capusotto circula ampliamente sin necesidad de la amplificación televisiva tradicional. Clips y memes, como el que remite a una ferretería y a relatos cargados de onomatopeyas y modismos, expanden su alcance de forma exponencial. Aun así, la recomendación es verla en vivo, sobre las tablas de la calle Corrientes, para apreciar plenamente su trabajo.
*Tirria se presenta los viernes a las 22 y los sábados a las 22.30 en el Teatro Metropolitan (Av. Corrientes 1343).
[Fotos: agencia Coral]


