Un destructor de misiles guiados de Estados Unidos atracó recientemente en el puerto de Eilat, en el sur de Israel, un hecho que pone de relieve el refuerzo de la cooperación militar entre Washington y Tel Aviv en un contexto de crecientes tensiones con Irán. La llegada del USS Delbert D. Black al estratégico enclave del Mar Rojo fue confirmada por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), que indicaron que la operación estaba planificada y forma parte de la colaboración habitual con el ejército estadounidense.
El arribo ocurre en un momento particularmente sensible en la región. En las últimas semanas, Estados Unidos ha aumentado su despliegue de recursos militares en Oriente Medio, ampliando tanto capacidades ofensivas como defensivas. Ese movimiento busca ofrecer al presidente Donald Trump opciones ante la posibilidad de una escalada, en especial tras la represión de manifestantes en Irán por parte del régimen de Teherán.
Según fuentes militares, la presencia de buques estadounidenses en el Mar Rojo es habitual, aunque no es común que atraquen en Eilat. Este enclave, situado en el extremo norte del Mar Rojo, actúa como puerta de entrada para el tráfico marítimo hacia el sur de Israel y tiene un valor estratégico por su cercanía a rutas comerciales y puntos de tensión regionales.
La FDI precisó que la visita del USS Delbert D. Black fue planificada con antelación y forma parte de ejercicios y del intercambio operativo que mantienen con las fuerzas estadounidenses. “El fortalecimiento de la cooperación militar contribuye a la estabilidad y la seguridad de la región”, señaló un portavoz castrense.
En las últimas semanas, la administración estadounidense ha llevado a cabo maniobras y movimientos navales en aguas próximas a Irán. El objetivo de esos despliegues es aumentar la capacidad de respuesta ante posibles ataques y disuadir acciones hostiles del régimen iraní o de sus aliados. Entre las capacidades reforzadas se incluyen sistemas antimisiles, aviones de combate y unidades navales especializadas.
El contexto político interno de Irán añade presión a la situación regional. La reciente represión de protestas en varias ciudades del país ha recibido condenas internacionales y ha elevado la preocupación en capitales occidentales sobre la estabilidad del régimen. “Estados Unidos observa con atención los acontecimientos y mantiene abiertas todas las opciones”, afirmó un funcionario del Pentágono.
La presencia de buques estadounidenses en el Mar Rojo responde a una estrategia de vigilancia y protección de las rutas comerciales, así como de apoyo a aliados regionales. No obstante, la llegada de un destructor al puerto de Eilat subraya la excepcionalidad del momento y la disposición de Estados Unidos a actuar ante posibles escenarios de conflicto. “No es una práctica habitual ver este tipo de embarcaciones en puertos israelíes del sur”, explicó un analista militar.
El USS Delbert D. Black pertenece a la clase Arleigh Burke, con capacidades avanzadas de defensa aérea y ataque, y ha participado en múltiples operaciones internacionales. Su presencia en Eilat refuerza el mensaje de Washington sobre su compromiso con la seguridad de Israel y con la contención de amenazas procedentes de Irán.
El despliegue militar estadounidense en la región pretende enviar una señal clara a Teherán y a otros actores regionales. La coordinación entre ambos ejércitos ha incluido ejercicios conjuntos y el intercambio de información estratégica. “La cooperación militar entre Israel y Estados Unidos es más estrecha que nunca”, declaró un portavoz de la FDI. Mientras tanto, la situación en Oriente Medio continúa bajo observación internacional por el riesgo de una escalada; por ahora, la presencia del destructor en Eilat simboliza el respaldo estadounidense a su principal aliado en la zona.


