5 de febrero de 2026
Buenos Aires, 23 C

Un mes de incendios en Chubut: más de 50.000 hectáreas arrasadas

Tras un mes consecutivo de incendios en Chubut, más de 50.000 hectáreas de bosques nativos, matorrales y pastizales fueron consumidas. Aunque se registraron precipitaciones esporádicas, la situación sigue siendo crítica y el pronóstico climático para los próximos días no es favorable, por lo que existe riesgo de aparición simultánea de nuevos focos.

Los incendios comenzaron el 5 de enero de 2026 en El Hoyo, en plena temporada turística. Al día siguiente, el gobernador Ignacio Torres señaló la intencionalidad de los fuegos cuando ya se habían reportado 1.800 hectáreas afectadas.

La mayor expansión del fuego se produjo durante la segunda semana de enero. El 9 de enero avanzó 30 kilómetros en menos de un día, alcanzando zonas habitadas y sumando otras 4.000 hectáreas dañadas. Para el 10 de enero la superficie calcinada superó las 5.200 hectáreas y se evacuó de forma preventiva El Pedregoso por reactivaciones en el cerro Pirque. El 12 de enero la cifra llegó a casi 14.000 hectáreas al avanzar las llamas a nuevas áreas.

La intensidad del fuego llevó a declarar el estado de catástrofe ígnea en Epuyén el 13 de enero, medida que luego se extendió a Cholila y al Parque Nacional Los Alerces.

Los últimos días de enero fueron especialmente complejos por la reactivación de focos en el cerro La Momia y en Cañadón El Blanco, que comprometieron también sectores del Parque Nacional Los Alerces.

El 30 de enero el Gobierno nacional publicó un DNU que declaró la emergencia ígnea en Chubut, Neuquén, Río Negro y La Pampa; más tarde esa calificación se extendió a Santa Cruz.

El 3 de febrero un informe oficial provincial indicó que los incendios alcanzaron las 45.000 hectáreas, consolidando uno de los peores desastres ambientales en la historia de la Patagonia.

El reporte provincial más reciente consignó que aproximadamente 47 viviendas quedaron totalmente destruidas, obligando a decenas de familias a abandonar sus hogares.

Epuyén es una de las localidades más afectadas: especialistas estiman la pérdida del 75% de su superficie de bosque nativo, un daño ecológico de difícil recuperación en el corto plazo, según informó Cholila Online.

En respuesta, el Ejecutivo de Chubut comenzó la construcción de 70 viviendas con materiales ignífugos en El Hoyo y Epuyén para asistir a las personas damnificadas, mientras más de 500 operativos continúan desplegados para combatir focos activos.

La persistencia de los incendios en la cordillera mantiene a la provincia en vigilancia constante. Las lluvias recientes dieron un alivio temporal pero no detuvieron el avance del fuego, que amenaza ecosistemas valiosos y zonas turísticas. Las autoridades remarcaron que el comportamiento del clima en los próximos días será determinante para las tareas de control y la recuperación de las áreas afectadas.

El despliegue de recursos se mantiene en nivel máximo de alerta, informó el Parque Nacional Los Alerces. Está previsto el recambio de 150 brigadistas durante la semana, en una estrategia que combina personal especializado, maquinaria pesada y medios aéreos. La seguridad del personal y la protección de infraestructura son prioridades, mientras los equipos monitorean los sectores activos y los focos de calor.

El Gobierno de Chubut señaló que las precipitaciones registradas en los últimos días en la cordillera no superaron los 8 milímetros, cantidad insuficiente para lograr una reducción significativa del incendio. El parte meteorológico anticipó jornadas con viento, baja humedad y temperaturas elevadas, condiciones que favorecen un comportamiento extremo del fuego y aumentan la preocupación por nuevos focos simultáneos.

Cerca de 500 brigadistas y combatientes sostienen el operativo en terreno, apoyados por medios aéreos, maquinaria pesada y logística. La actividad más intensa se observa en sectores como Primera Cantera (Puerto Patriada) y en la zona Villa Lago Rivadavia–Lago Rivadavia, donde se emplean aviones hidrantes y anfibios, helicópteros con helibalde, camiones cisterna, motoniveladoras, topadoras, autobombas y vehículos de apoyo.

El Parque Nacional Los Alerces continúa entre los focos más sensibles. El reporte reciente describió el desplazamiento de brigadistas hacia sectores críticos como Lago Hito–Lago Menéndez, Punta Mattos–Bahía Rosales y Bahía Toro–Brazo Norte del Lago Futalaufquen. Se utilizaron embarcaciones, helicópteros y transporte terrestre para acceder a las áreas más difíciles. Para el miércoles se preveía una temperatura máxima de 20 °C y una humedad mínima cercana al 45%, condiciones que no permitieron un retroceso sustancial del incendio.

El día anterior, las precipitaciones en el parque promediaron apenas 5 milímetros, lo que provocó solo una reducción parcial y temporal del potencial de avance. Por eso el plan operativo mantuvo la consigna de “combate sostenido” en las zonas Norte y Centro, con participación de organismos nacionales y provinciales y ajustes continuos según la evolución del clima.

El Comando Unificado informó que al cierre de la jornada del jueves no se observaron reactivaciones en Villa Lago Rivadavia y Simón Marchand, aunque los equipos continuaron con patrullajes en sectores habitados como Pinar de Geréz y Cañadón de Eco Aldea para detectar y controlar puntos calientes mediante líneas manuales y abastecimiento de agua. No se registraron focos activos próximos a infraestructuras habitadas.

Los equipos realizaron además tareas de enfriamiento y reforzaron líneas cortafuegos en Piedras Bayas, Pampa de Sarsa, Villarino y Goya, empleando herramientas manuales, camiones cisterna, helicópteros y autobombas. Se planificó la continuidad de patrullajes y el enfriamiento de las zonas intervenidas para consolidar perímetros de control.

En Puerto Patriada, la labor de brigadistas se concentró en áreas como El Retamal y la zona denominada “Tinelli”, con patrullajes y enfriamientos apoyados por medios aéreos y maquinaria pesada. El pronóstico regional indicó una máxima de 19 °C, baja humedad y vientos del oeste con ráfagas, condiciones que facilitan la propagación en caso de rebrotes.

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