Misiles y drones rusos han atacado la red eléctrica de Ucrania en las últimas semanas, dejando a muchas personas sin luz ni calefacción durante uno de los inviernos más fríos que ha registrado el país. Ucrania acusa a Rusia de dañar deliberadamente la infraestructura energética para privar a civiles de servicios básicos como iluminación, calefacción y agua corriente.
“Para Rusia, aprovechar los días más fríos del invierno para aterrorizar a la gente es más importante que la diplomacia”, declaró el martes el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, en vísperas de una nueva ronda de conversaciones para intentar poner fin al conflicto, mientras las temperaturas en Kiev rondaban los -20 °C.
Rusia sostiene que esos ataques forman parte de su campaña militar contra Ucrania, aunque la invasión rusa es vista por gran parte de la comunidad internacional como un acto de agresión ilegal.
Entonces, ¿están permitidos los ataques a instalaciones energéticas durante la guerra?
Lo que dice el derecho internacional
Según el derecho internacional humanitario, las fuerzas beligerantes pueden atacar infraestructura eléctrica si el ataque afecta directamente a un objetivo militar legítimo; sin embargo, no pueden causar daños civiles desproporcionados, explicó David Crane, ex fiscal jefe del Tribunal Especial de las Naciones Unidas para Sierra Leona.
En relación con los ataques rusos en Ucrania, Crane afirmó por correo electrónico a The Associated Press que “los ataques indiscriminados y generalizados no se acercan a lo que es legal”.
El Comité Internacional de la Cruz Roja subraya que las partes de los sistemas energéticos que suministran servicios esenciales a la población son, por principio, bienes civiles y están protegidas contra ataques directos, represalias y daños incidentales.
En 2024, los jueces de instrucción de la Corte Penal Internacional emitieron órdenes de arresto contra altos mandos militares rusos y el exministro de Defensa por su presunta participación en ataques con misiles contra la infraestructura eléctrica.
Al anunciar las órdenes contra el exministro Sergei Shoigu y el jefe militar Valery Gerasimov, la corte indicó que había “motivos razonables para creer que los presuntos ataques estaban dirigidos contra objetivos civiles y que, en los casos en que las instalaciones pudieran haber sido consideradas objetivos militares en el momento, los daños civiles incidentales previstos habrían sido claramente excesivos en comparación con la ventaja militar anticipada”.
Rusia no es miembro de la Corte Penal Internacional, rechaza su jurisdicción y se niega a extraditar a sospechosos para que respondan ante el tribunal en La Haya.
Lo que dice Rusia
El ejército ruso afirma haber atacado instalaciones energéticas y otras infraestructuras que, según ellos, respaldan a la industria militar y a las fuerzas armadas ucranianas. Niegan haber atacado zonas residenciales, a pesar de la abundante evidencia que muestra lo contrario.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, aseguró el miércoles que “nuestros militares están atacando los objetivos que creen que están asociados con el complejo militar del régimen de Kiev; la operación continúa”.
Lo que dice Ucrania
Kiev acusa a Rusia de intentar minar la voluntad de resistencia de la población al someter a los civiles a condiciones extremas, obligándolos a vivir en viviendas oscuras y heladas.
Las autoridades ucranianas sostienen que Rusia ha tratado de paralizar la red atacando subestaciones, transformadores, turbinas y generadores en centrales eléctricas. La mayor empresa eléctrica privada del país, DTEK, dijo que el ataque nocturno de esta semana fue el noveno ataque importante contra sus plantas térmicas desde octubre.
El sector energético ucraniano ha sufrido más de 20.000 millones de dólares en daños directos por la guerra, según una estimación conjunta del Banco Mundial, la Comisión Europea y las Naciones Unidas.
(AP)

