9 de febrero de 2026
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Misterio por seis muertes en las montañas de Bulgaria

Un pastor halló una caravana oculta en un camino forestal bajo el monte Okolchitsa el 8 de febrero. En su interior estaban tres cuerpos —dos hombres y un adolescente de 15 años—, todos con heridas de bala en la cabeza. La policía búlgara los buscaba desde hacía seis días, no como testigos sino como posibles responsables de la muerte de otros tres hombres encontrados una semana antes en una cabaña incendiada cerca del paso de Petrohan, a unos 16 kilómetros. Con ese hallazgo, la investigación por el triple homicidio se transformó en un caso de seis cadáveres sin una explicación clara.

“Este es un caso sin comparación en nuestro país”, dijo Zahari Vaskov, director de la Dirección General de la Policía Nacional. La fiscal Natalia Nikolova informó que manejan dos hipótesis principales: asesinato seguido de suicidio o una serie de suicidios. La falta de certezas ha generado especulación pública y teorías conspirativas: desde un suicidio colectivo vinculado a una secta budista hasta una ejecución relacionada con el narcotráfico en la frontera con Serbia.

El primer incidente se registró el 2 de febrero, cuando bomberos acudieron a la cabaña de Petrohan por un incendio y encontraron en el piso superior tres hombres muertos por disparos en la cabeza y dos perros también fallecidos. Las víctimas fueron identificadas como Ivaylo Ivanov, abogado de 49 años; Decho Vasilev, contador de 45; y Plamen Statev, instructor de buceo de 51. Los tres formaban parte de la Agencia Nacional para el Control de Áreas Protegidas, una ONG que desde 2022 mantenía un acuerdo marco con el Ministerio de Medio Ambiente para labores de vigilancia ambiental en la zona montañosa cercana a la frontera serbia.

Imágenes de cámaras externas publicadas por la policía muestran al grupo en escenas inquietantes. Un video del 1 de febrero registra a los seis fallecidos despidiéndose frente a la cabaña. El líder de la organización, Ivaylo Kalushev, se marcha con dos acompañantes —Nikolay Zlatkov, de 22 años, y el hijo adolescente de un amigo—; los otros tres —Ivanov, Vasilev y Statev— aparecen después llevando a los perros al interior antes de provocar el incendio. En las grabaciones se oye a uno de ellos decir “Fue un honor para mí” antes de salir del encuadre. Más tarde, sus cuerpos fueron encontrados alineados.

La cabaña funcionaba como base operativa de la ONG, cuyos miembros patrullaban la zona durante años; algunos medios los describieron como “guardabosques” que colaboraban con la policía fronteriza, aunque esa función nunca se reconoció formalmente. El acuerdo con el ministerio fue cancelado de forma unilateral en junio de 2025 tras una auditoría interna que concluyó que la ONG carecía de “objeto claro” y “base legal”. Manol Genov, ministro saliente de Medio Ambiente, afirmó que sucesivos ministros intentaron poner fin al acuerdo.

El perfil del grupo añade complejidad al caso: la policía confirmó que practicaban budismo tibetano y se encontraron libros y pancartas religiosas en la cabaña. Un familiar de una de las víctimas informó a los investigadores sobre una “inestabilidad psicológica excepcional” en el grupo en los últimos meses; según ese testimonio, tenían problemas con autoridades y patrocinadores, sentían que no tenían razones para continuar y habían hablado de la muerte como salida.

Los forenses determinaron que las tres víctimas halladas en la cabaña de Petrohan fallecieron por disparos a quemarropa o a muy corta distancia, aparentemente autoinfligidos. Junto a los cuerpos se encontraron cuatro casquillos, dos pistolas y un rifle; las pruebas de ADN en esas armas coincidieron únicamente con los tres fallecidos de Petrohan.

Sin embargo, otra versión ha cobrado fuerza en el discurso público. Plamen Hristanov, exjefe de la policía de fronteras, declaró en la radio que el grupo probablemente “vio algo terrible” durante sus patrullajes y que el caso estaría ligado a rutas de narcotráfico entre Serbia y Bulgaria. Hristanov afirmó que podría tratarse de “una ejecución por un escuadrón de combate” que entró en las instalaciones y disparó. La zona del paso de Petrohan forma parte del corredor balcánico históricamente utilizado para el tráfico de heroína desde Afganistán hacia Europa occidental y para otras actividades ilícitas como el contrabando de personas y la tala ilegal.

La controversia política se intensificó. Nikolai Denkov, primer ministro entre 2022 y 2023, acusó a las instituciones de promover “un esfuerzo coordinado para encubrir los hechos mediante la difusión de rumores”. Denyo Donev, director de la Agencia Estatal de Seguridad Nacional, declaró que hace dos años recibieron reportes sobre presuntos delitos sexuales contra menores en la cabaña, sin aclarar por qué no se actuó entonces. Amigos de las víctimas rechazaron esas afirmaciones y sostuvieron que los fallecidos habían recibido amenazas en los últimos meses por su labor de protección ambiental.

El padre del adolescente de 15 años, identificado como Markulev, dijo durante una entrevista televisiva, cuando su hijo aún estaba desaparecido, que creía que estaban “a salvo” al encontrarse con Kalushev y afirmó que las víctimas “vieron cosas que no debían haber visto”, atribuyendo las muertes a un actor externo. Las autoridades indicaron que no cooperó con la investigación. Entre el 27 y el 31 de enero, Kalushev y sus acompañantes estuvieron en el sur del país, cerca de la frontera con Turquía, trabajando en una propiedad que el líder de la ONG poseía en la aldea de Balgarene.

Las autopsias confirmaron que las tres víctimas de Petrohan murieron por disparos en la cabeza, aparentemente autoinfligidos a corta distancia. En la caravana de Okolchitsa, dos de los fallecidos también presentaban lesiones en la cabeza; la autopsia del tercero seguía en curso. La policía concluyó que los disparos se hicieron dentro del vehículo. No se encontraron drogas en ninguna de las escenas. Se ordenaron 18 peritajes forenses —incluyendo balística, análisis del incendio y pruebas de ADN— y al menos 15 testigos han sido interrogados.

Una amiga de una de las víctimas, Milena Malionova, declaró haber visto llegar cuatro vehículos todo terreno a la cabaña horas antes del incendio. Describió a Ivaylo Ivanov como una persona “devota e inteligente”, con lealtad y sentido de justicia. El periodista Vladimir Yonchev, que conocía a Kalushev por su interés común en la espeleología, lo recordó como alguien dispuesto a llevar a otros a aventuras extremas.

Las autoridades búlgaras siguen investigando posibles vínculos sectarios, tráfico de personas y otras actividades criminales mientras el caso permanece abierto y con muchas preguntas sin resolver.

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