El deterioro reciente de las relaciones entre Japón y China por la cuestión de Taiwán está impactando de manera notable la economía japonesa, muy dependiente del turismo y del comercio con China. Pekín ha pedido a sus ciudadanos que eviten viajar a Japón tras las declaraciones de la primera ministra Sanae Takaichi sobre la defensa de Taiwán en caso de conflicto, lo que ha provocado una caída abrupta en el número de visitantes chinos.
Las llegadas de turistas desde China bajaron un 45% en diciembre respecto al año anterior, según cifras oficiales, y el gasto turístico se redujo un 2,8% hasta 45.600 millones de dólares en el último trimestre de 2025. Es la primera caída interanual en más de cuatro años. Los grandes almacenes, donde los turistas chinos suelen gastar mucho, esperan descensos de dos dígitos en sus beneficios hasta febrero.
China representa alrededor de una cuarta parte de los visitantes extranjeros a Japón y, según la Organización Nacional de Turismo de Japón, esos turistas gastan aproximadamente un 25% más que la media. El Ministerio de Asuntos Exteriores chino volvió a recomendar evitar viajes a Japón por una supuesta “inestabilidad en la seguridad pública”, decisión que llegó justo antes del Año Nuevo Lunar.
La tensión también incluye riesgos comerciales. Japón teme posibles restricciones chinas a la exportación de tierras raras, materiales claves para sectores como la automoción eléctrica y la defensa. A pesar de los esfuerzos para diversificar proveedores, Japón sigue dependiendo en gran medida de China; según estimaciones de Barclays, las reservas actuales chinas cubrirían entre 60 y 180 días de demanda industrial.
En este marco, la economía japonesa creció un 0,2% en el último trimestre de 2025, por debajo de la previsión del mercado del 1,6%. En términos anuales, el PIB avanzó un 1,1%, impulsado por la recuperación del consumo privado, que supone cerca del 60% del PIB y aumentó un 1,4% en el año. No obstante, el consumo mostró una desaceleración en el último trimestre, con un crecimiento de solo el 0,1%, reflejo de las dificultades de los hogares ante el encarecimiento de los alimentos.
La inversión corporativa subió un 1,5% anual y un 0,2% trimestral, mientras que la inversión inmobiliaria repuntó un 4,8% en el último trimestre tras una fuerte caída anterior. Las exportaciones crecieron un 2,9% en el año, aunque retrocedieron un 0,3% en los tres meses finales, y las importaciones aumentaron un 4% en el año, lo que restó impulso al crecimiento económico.
Sanae Takaichi, confirmada como primera ministra tras una amplia victoria electoral el 8 de febrero, pretende fortalecer la economía mediante inversiones públicas en sectores estratégicos como los semiconductores y la posible suspensión temporal de algunos impuestos al consumo para aliviar la presión sobre los hogares. El gobierno ya aprobó un presupuesto complementario multimillonario, según el portavoz Minoru Kihara, con el propósito de sostener el crecimiento y proteger el nivel de vida.
El Banco de Japón mantiene su intención de normalizar la política monetaria de forma gradual después de años de tipos ultrabajos, pero el débil dinamismo económico y la persistencia de la inflación han retrasado nuevas subidas inmediatas de los tipos de interés. Analistas como Kazutaka Maeda, del Instituto de Investigación Meiji Yasuda, advierten que la recuperación es frágil y que la economía debe demostrar capacidad para crecer de forma sostenida.
Además, la presión arancelaria desde Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, sigue afectando al sector exportador japonés. Si bien los aranceles sobre ciertos productos, especialmente automóviles, se han estabilizado, las empresas permanecen prudentes ante la incertidumbre internacional. Según el Centro Japonés de Investigación Económica, el crecimiento de Japón en 2026 dependerá de la evolución de los salarios reales, del consumo de los hogares y del curso de los conflictos diplomáticos y comerciales con socios clave.
Naohiko Baba, economista jefe de Barclays en Japón, estima que la política fiscal expansiva del gobierno podría añadir entre 0,2 y 0,3 puntos porcentuales al crecimiento del próximo ejercicio, aunque el “riesgo China” sigue siendo difícil de cuantificar. Si las restricciones al turismo y a las exportaciones se intensifican, la economía japonesa podría enfrentar una nueva desaceleración en los próximos meses.
(Con información de EFE y Reuters)

