15 de marzo de 2026
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Justicia sueca ordena detención del capitán del petrolero ruso Sea Owl

Un tribunal sueco ordenó este domingo la detención formal del capitán del petrolero Sea Owl, un ciudadano ruso acusado de falsificación documental agravada, tres días después de que la Guardia Fronteriza abordara la embarcación frente a la costa de Trelleborg. Con esta medida, Suecia se ha convertido en el país que más interceptaciones ha registrado contra la llamada flota fantasma rusa en lo que va de marzo: en dos semanas detuvo a dos capitanes y retuvo otros dos buques señalados por navegar bajo pabellones falsos.

El servicio de prensa de la Fiscalía sueca informó que el tribunal aceptó la solicitud de detención presentada por el ministerio público. El detenido, cuya identidad no fue divulgada, está sospechoso de uso agravado de documento falso, un delito que en Suecia puede conllevar hasta cuatro años de prisión.

El Sea Owl —un petrolero de 228 metros de eslora que figuraba con bandera de las Islas Comoras— fue interceptado el jueves alrededor de las 20:30 en una operación conjunta de la Guardia Fronteriza y la Policía. Las autoridades concluyeron que navegaba con una bandera falsa, lo que según el derecho marítimo internacional implica que ningún Estado puede garantizar la seguridad a bordo. El buque está incluido en la lista de sanciones de la Unión Europea y había realizado viajes entre Brasil y Rusia. Al momento del abordaje navegaba aparentemente sin carga rumbo al puerto ruso de Primorsk, uno de los principales terminales de exportación de crudo del Báltico.

El abordaje del Sea Owl se produjo una semana después de que las mismas autoridades retuvieran al carguero Caffa frente a la misma costa. Ese buque, con supuesta bandera guineana, transportó en julio de 2025 cereales procedentes de territorios ucranianos ocupados por Rusia, según los servicios de inteligencia de Kiev. Su capitán también fue arrestado por uso de documentación falsa. Dos buques y dos capitanes rusos detenidos en la misma franja de mar en quince días.

La denominada flota fantasma rusa está formada por cientos de petroleros envejecidos que operan con banderas de conveniencia y propietarios ocultos tras sociedades pantalla; su actividad aumentó notablemente desde la invasión de Ucrania en 2022. Analistas estiman que esta flota mueve alrededor del 80% de las exportaciones marítimas de crudo ruso, eludiendo el tope de 60 dólares por barril fijado por el G7 y las restricciones de seguro impuestas por aseguradoras occidentales.

Europa ha respondido elevando la presión desde medidas financieras hasta acciones marítimas. En enero, la Marina francesa interceptó en aguas internacionales al petrolero Grinch, que transportaba 730.000 barriles de crudo ruso bajo una bandera comorana falsa, y lo desvió a un puerto cercano a Marsella. A principios de marzo, Bélgica incautó el Ethera en su zona económica exclusiva con apoyo francés. La operación Baltic Sentry de la OTAN, activa desde enero, coordina la vigilancia entre más de una decena de países del norte y centro de Europa.

Moscú reaccionó con advertencias sobre una posible escalada. En febrero, Nikolái Patrushev, asesor presidencial y presidente de la Junta Marítima de Rusia, afirmó que el Kremlin podría recurrir al despliegue de su armada para frenar las incautaciones europeas. En mayo de 2025, cuando Estonia intentó detener un petrolero en el golfo de Finlandia, Rusia envió un caza para escoltar la embarcación. El Báltico se ha convertido en el escenario más tenso de la confrontación entre Europa y Moscú, donde cada abordaje reduce la distancia entre las sanciones y la fricción militar.

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