6 de abril de 2026
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FMI advierte que las políticas económicas de China perjudican a otros países

El Fondo Monetario Internacional criticó las políticas económicas de China por generar despilfarro interno y efectos negativos en el exterior, y pidió una reorientación hacia un modelo de crecimiento basado en el consumo interno. La advertencia apareció junto con la revisión anual de la economía china, conocida como consulta del Artículo IV.

“La transición a un modelo de crecimiento impulsado por el consumo debería ser la prioridad general”, indicó la junta ejecutiva del organismo en una declaración difundida el miércoles. El informe señaló que el patrón de crecimiento vigente, apoyado en las exportaciones y en estímulos a la producción, genera desequilibrios dentro del país y a nivel global.

El análisis enfatizó el elevado superávit por cuenta corriente de China y sus efectos adversos sobre los socios comerciales. Según el informe, parte de ese excedente se explica por la depreciación real del renminbi —también llamado yuan— ajustada por inflación, que abarata las exportaciones y encarece las importaciones.

El lenguaje del informe coincide con críticas mantenidas en los últimos años por Estados Unidos y otras economías desarrolladas, y con advertencias de economistas privados sobre el impacto global de la creciente capacidad exportadora china. El documento alertó sobre posibles repercusiones comerciales si la sobreoferta industrial persiste.

El representante de China ante el directorio del FMI, Zhengxin Zhang, rechazó esas observaciones en una declaración separada, y afirmó que el crecimiento exportador de 2025 “fue impulsado principalmente por la competitividad y la capacidad de innovación” del país, además de factores vinculados a la política comercial estadounidense.

A pesar de esa réplica, el directorio del organismo reclamó un cambio profundo en el marco económico chino. El pronunciamiento se conoció semanas antes de la sesión anual del Congreso Nacional Popular, en la que Beijing presentará sus objetivos económicos para 2026.

Los directores señalaron que reorientar el modelo de crecimiento requiere una transformación cultural y de políticas económicas, y pidieron una respuesta integral y más contundente que combine mayor apoyo macroeconómico con reformas estructurales.

El organismo también propuso medidas expansivas, como un estímulo fiscal más fuerte. Sugirió que la financiación por parte del gobierno central para resolver el excedente de viviendas sin terminar en el debilitado mercado inmobiliario podría reconstruir la confianza del consumidor.

Tras una expansión del producto interno bruto del 5% en 2025 —en línea con la meta oficial—, el FMI prevé una desaceleración al 4,5% en 2026. Muchos analistas anticipan que las autoridades fijarán una meta en un rango similar.

El informe empleó de forma reiterada el término “desequilibrios externos”, ausente en la edición previa. El organismo estimó el superávit por cuenta corriente en 3,3% del PIB, más del doble de su proyección anterior, cifra que Zhang calificó de posiblemente excesiva.

Datos preliminares citados en el análisis indican que el superávit pudo alcanzar 3,7% del PIB, impulsado por un récord de 1,2 billones de dólares en exportaciones netas de bienes. El FMI proyecta que ese excedente disminuirá gradualmente hasta 2,2% del PIB en 2030, cifra que seguiría por encima de niveles considerados normales.

El estudio también indicó que el yuan estaría infravalorado en torno a un 16%, con un rango estimado entre 12,1% y 20,7%. Ese tipo de cambio favorece las ventas externas mientras la débil demanda interna limita las importaciones.

En materia de política cambiaria, los directores pidieron “mayor flexibilidad”. Zhang defendió la postura de Beijing, afirmando que la política monetaria es “clara y consistente” y que confía en que el mercado desempeñe “un papel decisivo”.

El organismo cuestionó además el alcance de las políticas industriales chinas, y calculó que el costo fiscal de los apoyos estatales a sectores prioritarios fue de alrededor del 4% del PIB en 2023, una proporción superior a la observada en economías avanzadas.

Según el personal técnico del FMI, reducir medidas consideradas injustificadas en aproximadamente 2% del PIB aumentaría la productividad, mejoraría la asignación de recursos y aliviaría las cuentas públicas. El informe subrayó que casi un tercio del crecimiento del año pasado provino de exportaciones netas, lo que eleva la preocupación por la sobrecapacidad y por posibles represalias comerciales.

El organismo concluyó que la dependencia de la demanda externa constituye un riesgo para la estabilidad futura del crecimiento chino y para la economía mundial.

(Con información de Bloomberg)

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